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Portrait taken 08 May 1970 in Italy, of Italian foAFP
Traducido por

Sandro Mazzola ha muerto a los 83 años: el recuerdo del Inter y de todo el fútbol italiano

El mundo del fútbol llora a Sandro Mazzola, fallecido a los 83 años.


Capricho del destino, este sábado 19 de septiembre se cumple el centenario de la inauguración del estadio de San Siro, que acogió un derbi de Milán ganado 6-3 por el Inter.


Su casa de toda la vida, donde jugó durante dos décadas, de 1957 a 1977. Marcando 162 goles en 566 partidos con el Inter, la única camiseta que vistió en su carrera.


Con la excepción de la de la selección italiana, con la que marcó 22 goles en 70 partidos. Ganando la Eurocopa en 1968 y llegando a la final del Mundial de México 1970, perdida 4-1 ante Brasil tras la legendaria semifinal ganada 4-3 por Italia contra Alemania en la prórroga.


Sin olvidar los 4 Scudetti, las 2 Copas de Europa y las 2 Copas Intercontinentales ganadas con el Inter. Que, en la práctica, lo adoptó desde que a los 6 años quedó huérfano tras la muerte de su padre, Valentino Mazzola, hombre símbolo del Grande Torino, fallecido a los 30 años el 4 de mayo de 1949 en la tragedia aérea de Superga.


Después de colgar las botas, Sandro Mazzola trabajó para el Inter de Massimo Moratti como director deportivo (cargo que después también desempeñó en el Torino), llevando a Milán al Fenómeno brasileño Ronaldo, que acaba de cumplir 50 años.


Por último, Mazzola también fue comentarista técnico en televisión para Rai Sport y TeleMontecarlo.


  • EL COMUNICADO DEL INTER

    El FC Internazionale Milano, su presidente Giuseppe Marotta, el vicepresidente Javier Zanetti, el entrenador Cristian Chivu y su cuerpo técnico, los futbolistas y todo el mundo Inter se unen con profunda conmoción al dolor por el fallecimiento de Sandro Mazzola, leyenda del Inter y del fútbol mundial y, al recordarlo, abrazan a sus familiares.


    Las ganas de recordar se mezclan con el pudor: ¿qué difícil es encontrar las mejores palabras para despedir a quien escribió la historia, la escribió de verdad, de manera indeleble y sin precedentes?


    Y luego cuesta, atenazados por una melancolía que ya está presente y que no nos dejará, porque nos parece verlo todavía aquí, entre la sede y Appiano, recordando a Puskas, a Herrera, a Suárez y Corso, una anécdota tras otra para mezclarlas enseguida con la actualidad, con las ganas de Inter encendidas en los ojos, de hablar de Lautaro y de nuestro Inter, el de ahora, el de siempre.


    Sandro Mazzola fue uno de los más grandes futbolistas de la historia. No solo de la del Inter. Él fue la historia del Inter: entró de niño y ya no salió nunca. Sobre los hombros, una pesada carga, el recuerdo de un padre que parecía invencible. En el destino, dos legendarios del Inter que de hecho lo criarían, acompañándolo en el recorrido de la historia.


    Una sola camiseta para toda la vida, un solo sueño. Que construir sin un padre, perdido en la tragedia de Superga, la del Grande Torino. Alessandro tenía seis años, cinco meses y 23 días, para todos Sandro, Sandrino. Veía las caras destrozadas de la gente que lo abrazaba y le pasaba las manos por la cabeza y se preguntaba qué estaba pasando. Quién fue Valentino, Sandro lo conoció en la épica transmitida día tras día. Empezó a cultivarla en el oratorio San Lorenzo de Milán, en Porta Ticinese, en partidos a todo el campo contra Adriano Celentano. No fue el único interista que marcó su crecimiento: Giuseppe Meazza y Benito Lorenzi. Meazza lo formó técnicamente, enseñándole todos los secretos. Lorenzi se presentó en casa de Sandro, en Cassano d’Adda, con botas y balón. A los 8 años, Mazzola y su hermano eran de hecho las mascotas del Inter: entre el campo, los vestuarios y el estadio, una formación interista total.


    Quemar etapas, hacerse mayor por necesidad. Sandrino lo hizo rápido, también gracias a los acontecimientos. Él, nacido en el 42, fue lanzado al campo con el primer equipo en la famosa repetición de Juventus-Inter, el 10 de junio de 1961, en Turín. De un examen en el colegio al viaje a la capital piamontesa, donde Moratti y Herrera alinearon al Primavera. Terminó 9-1, y para el Inter marcó un chico delgado y bueno en el toque: Sandro Mazzola. Tenía 18 años.


    Una segunda punta, diríamos hoy. Un 8 y un 10, como las camisetas que llevó en el Inter. ¿Interior o delantero centro? Herrera logró construirle el papel adecuado, para una explosión incontenible en aquel ejército espectacular que era la Grande Inter. ¿La consagración? Muy pronto, santificada por los monstruos sagrados del fútbol mundial. Prater de Viena, final de la Copa de Europa, 1964. En la salida al campo fue Suárez quien empujó a Mazzola al césped: Sandro se había quedado admirando a sus ídolos fuera de los vestuarios, Di Stéfano, Puskas y los otros campeones del Real Madrid. Luego, en el campo, dos goles. Doblete en una final de la Copa de Europa, el primer triunfo europeo del Inter, un triunfo sin precedentes con las firmas de Mazzola y los elogios de Puskas: “Eres digno de tu padre Valentino”, le dijo el fortísimo húngaro, regalándole la camiseta.


    Historias que conocemos de memoria, que hemos escuchado una y otra vez sin cansarnos nunca, descubriendo cada vez un detalle nuevo, contado por una voz afable y siempre emocionada al recordarlo. Un sentido de devoción y de agradecimiento total hacia el Inter -“para mí como una madre”-, correspondido con una infinidad de jugadas, de goles, de maravillas. Cuatro Scudetti, dos Copas de Europa, 2 Copas Intercontinentales, el título de máximo goleador de la Serie A (en 1965 con 17 goles) y de la Copa de Europa (7 goles en 1964). Segundo en el Balón de Oro de 1971 por detrás de Johan Cruyff.


    La Grande Inter de Angelo Moratti, de Helenio Herrera, de Sarti, Burgnich, Facchetti. Mazzola allí, entre el centro del campo y el ataque, dibujando trayectorias y marcando goles. Noches europeas, tardes en el Meazza. Goles pesadísimos e inolvidables. Su sello contra Independiente en la Copa Intercontinental, la remontada ante el Liverpool firmada y celebrada con “When the Saints Go Marching In” sonando por los altavoces de San Siro. Y aún más: el gol en el derbi a los 13 segundos, el gol en Inter-Lazio en 1966 que regala la Primera Estrella. Hasta 1977. En medio, la Eurocopa con Italia, los Mundiales, la alternancia con Rivera.


    17 temporadas, 565 partidos oficiales, 158 goles. Un vínculo con el Inter que nunca se cerró, con la carrera como directivo y después como director deportivo. También detrás del escritorio, intuiciones únicas. Platini y Falcao, luego frustrados. Zenga, devuelto a Milán desde la Sambenedettese. Y, sobre todo, Ronaldo. El Fenómeno, llegado tras la presión de Moratti y Mazzola, precisamente. Cuando R9 fue presentado en la sede del Inter, a su lado estaban Luis Suárez y Sandro Mazzola.


    Sus visitas a la sede del Inter continuaron también en los últimos años; él, que está en el Hall of Fame del club, siempre contó el vínculo único e indisoluble con los colores del Inter. También lo hizo contándoselo a Lautaro y sus compañeros, en una visita reciente a Appiano Gentile. Donde se sentía como en casa, donde recordaba las concentraciones con Herrera, entre anécdotas maravillosas y divertidísimas.


    El cariño de los aficionados del Inter también lo sintió en directo en mayo de 2024, el día de la celebración de la Segunda Estrella: él, con Bedin y Cappellini, sobre el campo, homenajeados por aquella primera estrella lograda 58 años antes.


    Brillaba en el campo, brilla también ahora, la estrella del bigote. Que, como contó a menudo, tenía un solo, último, deseo: “Ser recordado como un buen hombre, que compite incluso cuando es imposible ganar, como en aquel 9-1”.


    Lo haremos, Sandro.


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  • Lega Serie A

    Nos ha dejado, a los 83 años, Sandro Mazzola, hijo del legendario Valentino y a su vez extraordinario campeón. Sandro fue un jugador total, a menudo utilizado como delantero gracias a su capacidad goleadora y de regate. Una carrera desarrollada íntegramente en el Inter, protagonista del ciclo de victorias de los años sesenta, con el club nerazzurro jugó durante 17 temporadas consecutivas, escribiendo páginas imborrables también con la camiseta de Italia en las Eurocopas y en los Mundiales. En su palmarés figuran 4 Scudetti, 2 Copas de Europa, 2 Copas Intercontinentales y el título de campeón de Europa con la selección italiana.


    «Sandro Mazzola representa una de las figuras más importantes y más auténticas de la historia del fútbol italiano —dijo Ezio Simonelli, presidente de la Lega Calcio Serie A—. Lo recuerdo ante todo como un grandísimo campeón, protagonista de una época extraordinaria de nuestro fútbol y capaz de dejar una huella imborrable con la camiseta del Inter y de la selección italiana. Sus éxitos y sus cualidades técnicas pertenecen a la memoria colectiva del deporte italiano. Tuve la oportunidad de conocerlo y apreciarlo también en una faceta distinta a la de futbolista, en su actividad empresarial tras su carrera, cuando supo reinventarse y demostrar sus capacidades de gestión. Con su fallecimiento perdemos a una verdadera leyenda del fútbol italiano, pero también a una persona que supo interpretar con inteligencia y pasión las distintas etapas de su vida profesional. En nombre de la Lega Calcio Serie A y en el mío propio, traslado a su familia y a todos aquellos que lo quisieron mi más sentido pésame».


  • FIGC

    El presidente Giovanni Malagò y la FIGC se unen al dolor de los familiares de Sandro Mazzola, uno de los campeones más queridos de nuestro fútbol, fallecido durante la noche a los 83 años. En su memoria se guardará un minuto de silencio con motivo de los partidos de todas las competiciones programados para el fin de semana. Banderas a media asta en la sede de la FIGC en Roma y en el Centro Técnico Federal de Coverciano.


    Hijo de la leyenda del Torino Valentino Mazzola, fallecido en la Tragedia de Superga, Sandro Mazzola fue a su vez una leyenda del Inter, vistiendo la camiseta del club milanés desde 1961 hasta 1977 y ganando cuatro Scudetti, dos Copas de Europa y dos Copas Intercontinentales. Una carrera extraordinaria que también lo vio triunfar con Italia (70 partidos y 22 goles), con la que se proclamó campeón de Europa en 1968, participando en tres ediciones de la Copa del Mundo y alcanzando la final en México 70, en un Mundial recordado también por su célebre ‘relevo’ con Gianni Rivera. En 2014 pasó a formar parte del ‘Hall of Fame del Fútbol Italiano’.


    “La desaparición de Sandro Mazzola —declara el presidente federal Giovanni Malagò— es un dolor profundo para mí y para todo el fútbol italiano. Se va una leyenda, una de las figuras que han contribuido a engrandecer nuestro fútbol en el mundo. Sandro fue un emblema, un capitán, un campeón capaz de atravesar una época y de convertirse en memoria colectiva. El hijo de Valentino que supo transformar un apellido inmenso en una historia igual de grande, construida con talento, personalidad, coraje y una humanidad extraordinaria. Me gusta pensar que por fin se ha reencontrado con su padre y con aquellos campeones con los que compartió una de las páginas más bellas del fútbol italiano”.


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  • Milán

    El Milan expresa su más sentido pésame por el fallecimiento de Sandro Mazzola, rival histórico y leal, leyenda del Inter y de Italia, protagonista de la historia del fútbol italiano.


    Un gran campeón, un emblema, un hombre que representó una época inolvidable de nuestro fútbol.


    El AC Milan se une a la familia Mazzola y a la del Inter en este momento de dolor.


    Adiós, Sandro.