El dueño de casa suma apenas 14 puntos en 30 jornadas y se sabe prácticamente condenado a la Segunda División. Con cinco derrotas consecutivas y once jornadas sin ganar, sólo un milagro permitiría a los nazaríes evitar el descenso.
La visita, en tanto, acumula 32 unidades y está en zona tranquila, pero tras haber ganado sólo uno de sus últimos ocho partidos (en los que, además, sumó cuatro derrotas y tres empates) sabe que no puede descuidarse porque la zona roja sólo está a seis puntos de distancia.