Amorim debería haber visto venir esta situación. Thomas Tuchel, sin duda, lo hizo. Según el respetado comentarista alemán Marcel Reif, Tuchel estaba entusiasmado por asumir el Manchester United en el verano de 2024… hasta que descubrió que no tendría la última palabra sobre los fichajes. Había vivido algo similar con el Chelsea y el Bayern Múnich, y, según se informa, prometió: “No volveré a pasar por eso”.
Sin embargo, Amorim pronto se dio cuenta de que no solo carecía de la última palabra en los fichajes, sino también en la táctica. Estalló cuando el director de fútbol Jason Wilcox le sugirió cambiar su sistema. Wilcox tenía razones de peso para pedirle adaptarse, incluso después de que el portugués insistiera repetidamente en mantener su estilo, ya que el United estaba dejando escapar demasiados partidos que podía haber ganado.
El deseo de Erik ten Hag de mantener el control —con veto sobre los fichajes— también lo llevó a chocar con los directores del club. El nuevo régimen del United, con INEOS al mando de la operación de fútbol, corre el riesgo de ahuyentar a entrenadores de élite como Unai Emery u Oliver Glasner, o incluso de volverse insostenible dentro de uno o dos años si el sucesor de Amorim no consigue el control que desea.


.jpeg?auto=webp&format=pjpg&width=3840&quality=60)





