Cucurella, Bernardo Silva, Dumfries, Diomandé, Carlos Espí... los integrantes del cuerpo técnico del entrenador portugués trabajan a pleno rendimiento para hacer triunfar la revolución que vive el equipo, pero son conscientes de que los amplios cambios en la plantilla necesitan un jugador que actúe como enlace entre todas las líneas.
Al mismo tiempo, el capítulo de las salidas será el último elemento que determine el grupo definitivo en el que se apoyará Mourinho, un técnico que siempre ha considerado la calidad en la salida de balón desde atrás como uno de sus principales puntos fuertes.
El fichaje de Rodri era una de esas operaciones que el Real Madrid podría haber cerrado antes, pero el asunto permaneció congelado hasta que Florentino Pérez dio luz verde para actuar.
En Valdebebas, todos consideraban este fichaje "cuestión de tiempo", porque la verdadera transformación del equipo necesita un jugador capaz de cambiar el rumbo de los partidos por sí solo, y no solo eso, sino que además posee la capacidad de hacer que el rival ofrezca un rendimiento peor, algo que Rodri demostró durante el Mundial.
El fichaje también tiene una dimensión simbólica, ya que Rodri es una de las estrellas de la selección española campeona del mundo, lo que siempre aumenta el atractivo y el valor del jugador.
En cuanto a la edad, nunca fue objeto de debate dentro del Real Madrid, porque el club busca un jugador que ofrezca un rendimiento inmediato.
Sin embargo, lo que genera preocupación es el precio de la operación, en un mercado de fichajes en el que los precios de los jóvenes talentos han alcanzado niveles desorbitados, como ocurre con Diomandé, por quien el Leipzig logró imponer el mayor valor fijo posible a cambio de su cesión.