La derrota de la Juventus en el campo del Sassuolo no abre todavía una crisis declarada en la casa bianconera, pero pone de manifiesto una serie de problemas que el equipo de Luciano Spalletti ha evidenciado en las primeras cuatro jornadas de campeonato. Después de tres meses de parón y mercado, la sensación es que la Juve es exactamente igual a la de la pasada temporada, pese a haber cambiado a muchos hombres: un equipo con poca personalidad, con ideas tácticas confusas y mal aplicadas, y con notables limitaciones técnicas y de carácter. Pero vayamos por partes y analicemos en siete puntos el mal momento de la Juventus, recordando que desde la temporada de Sarri (2019/2020) solo Allegri en 2021 había sumado menos puntos que esta Juve tras cuatro jornadas. Spalletti ha logrado 7 puntos, 3 menos que Tudor (2025) y 1 menos que Motta (2024) y Pirlo (2020).
gettyLA DEFENSA
Resuelto el problema del portero, con Vicario que en estos primeros partidos ya ha demostrado que puede aportar más que Di Gregorio, el partido contra el Milan y, sobre todo, el de Sassuolo, han dejado al descubierto algunos límites e interrogantes. La pareja Bremer-Lucumí todavía debe compenetrarse y sincronizarse en los movimientos, mientras en el banquillo Gatti pide paso, pero pertenece a un tipo de fútbol (el que prevé un uso predominante del bloque bajo) que a Spalletti no le gusta. En los carriles, Celik ha aportado una bocanada de energía, mientras que Cambiaso, también condicionado por la lesión, sigue siendo a día de hoy una incógnita en la que se ha convertido desde hace ya dos temporadas y media. Aún está por reencontrarse ese comodín polivalente que había llamado la atención de algunos clubes extranjeros. Y por último está Kalulu, que alterna buenas actuaciones con desconexiones preocupantes, como ocurrió en el Mapei Stadium.
EL CENTRO DEL CAMPO
Es la línea más problemática y la más devastada por las lesiones, con las largas bajas de Locatelli y Thuram. A Spalletti solo le quedan Douglas Luiz, protagonista de un buen inicio de temporada, Koopmeiners, el recuperado McKennie (tras el problema muscular) y Sarr. El problema, para la Juventus, es que Douglas Luiz y Koopmeiners fueron durante buena parte del mercado dos descartes (carísimos) que intentó vender (en vano), McKennie acusa las molestias de dos años sin parar, entre Mundial de Clubes y Mundial, y el último fichaje, Sarr, era un descarte del Tottenham que llegó a Turín prácticamente sin haber hecho una pretemporada como es debido. Se trata, por tanto, de un centro del campo que es sobre todo fruto de las circunstancias (la imposibilidad de vender al brasileño y al neerlandés, la dificultad para fichar algo mejor) y solo en parte de las decisiones de la directiva y del entrenador.
LOS EXTREMOS
En las bandas, la Juventus tiene abundancia tanto en número como en calidad, hasta el punto de poder pensar en suplir incluso la larga ausencia por lesión de Yildiz, el jugador de mayor calidad de la plantilla. El renacido Zhegrova (aunque fuera de la lista de la UEFA...), el recuperado Nico González (para quien, sin embargo, vale el mismo discurso hecho sobre Douglas Luiz y Koopmeiners), el siempre positivo pero poco efectivo en zona de gol Conceicao, el talento lanzado Alajbegovic y el fiable Boga (aunque ahora lesionado) garantizan a Spalletti muchas soluciones. Quizá incluso demasiadas, hasta el punto de provocar también algún error de valoración en los cambios: ante el Sassuolo, la entrada de Zhegrova, obviamente, fue acertada, vista la doblete lograda por el kosovar, pero quedan algunas dudas sobre la salida simultánea (por Zhegrova y Woltemade) de Conceicao y Nico González. Quien probablemente debería haber salido habría sido Kolo Muani, un fantasma. Spalletti, en cambio, insistió y en el pospartido explicó que pretende seguir concediendo confianza al francés.
LOS DELANTEROS
Los verdaderos problemas llegan de los delanteros centro. Antes que nada porque, aparte de Milik, fuera de las listas de la UEFA y de la Serie A, ninguno de los dos potenciales titulares es un verdadero nueve. No lo es Kolo Muani, a quien le gusta moverse alrededor de un auténtico delantero centro, como hizo, y bien, en sus primeros meses en la Juventus, jugando con Vlahovic. No lo es Woltemade, que pese a la altura y la envergadura prefiere jugar como mediapunta o como segundo delantero. Sobre Kolo Muani, desastroso en este arranque de campeonato, cabe preguntarse por qué hasta tres dirigentes de la Juventus lo han perseguido: primero Giuntoli, que fue el primero en llevarlo a Turín cedido, luego Comolli, incapaz de devolverlo a la Continassa, y por último Carnevali, que lo ha fichado por una cifra importante. Por ahora, un amor no correspondido.
EL ENTRENADOR
"Es un entrenador extraordinario, uno de los mejores en absoluto. Cambiar de entrenador no va con mi espíritu, debemos intentar planificar y construir, hay que darle tiempo y tener paciencia, sabiendo que habrá que tragarse algunos bocados amargos". Eso dijo Carnevali, hablando de Spalletti el día después de la derrota ante el Sassuolo. Spalletti sigue teniendo el apoyo de la propiedad (Elkann siente debilidad por él) y de la directiva, pero la sensación es que los bonus no son infinitos. Después de casi un año desde su llegada a Turín, la Juventus de Spalletti todavía no tiene una identidad, no tiene personalidad de equipo y no tiene la capacidad de gestionar las distintas fases de un partido, cosas que, sin embargo, en algunos momentos de la pasada temporada antes del derrumbe final, había dejado entrever que podía aprender y aplicar. El inicio de esta temporada, en cambio, hace retroceder a Spalletti un año y también él, a estas alturas, debe empezar a hacerse algunas preguntas, también sobre el sistema de juego.
LA PREPARACIÓN
Las lesiones, muchas y en algunos casos graves, han condicionado fuertemente el inicio de temporada de la Juventus. Las causas son diversas, porque van desde lesiones traumáticas (Yildiz) hasta problemas musculares previos (Thuram), para terminar con pequeñas molestias que llegan de otras experiencias (Sarr), pero quizá, haciendo balance, se puede encontrar un hilo conductor. Y se puede pensar que una de las causas que han llevado a la Juventus, en los últimos años, a ser el equipo con más futbolistas lesionados de media en toda la Serie A haya que buscarla también en los continuos cambios producidos en la Continassa. Porque, del mismo modo que en los despachos se han ido sucediendo Paratici, Cherubini, Giuntoli, Comolli y Carnevali, y en el banquillo Allegri, Sarri, Pirlo, de nuevo Allegri, Motta, Tudor y Spalletti, también la figura del preparador físico de la Juventus ha vivido una historia turbulenta de cambios continuos. Tras los cinco años de Simone Folletti entre 2014 y 2019, desde 2019 hasta hoy se han sucedido: Losi, Ranzato, Bertelli, de nuevo Folletti, Colinet, Licini, Pertusio, Ragnacci y, ahora, Sinatti. Cambios continuos que, desde luego, no ayudan.
LA DIRECCIÓN
La llegada de Carnevali y Massara, además de Chiellini y Ottolini, se imaginó con la intención de construir los cimientos para una larga estabilidad, para abrir un ciclo. Los actuales dirigentes, recién nombrados hace poquísimos meses, están comprobando estos días en directo todas las contradicciones que son fruto de los continuos bandazos de los que Juventus ha sido protagonista en los últimos años. Algunos ejemplos para hacerse una idea: los goles y las asistencias de Zhegrova, Nico Gonzalez, Koopmeiners y Gatti, jugadores que no se marcharon en verano solo porque no llegó la oferta adecuada; el pésimo inicio de temporada de Kolo Muani, fichado por Giuntoli, después perseguido por Comolli y por último recuperado por Carnevali, una larga persecución por ahora infructuosa de cara a gol, con el añadido de los dardos de Spalletti; por último, un ataque que no marca mientras casi todos los jugadores ofensivos que dejaron la Juventus están marcando en sus nuevos equipos (Vlahovic, Openda, Licina, Adzic y David).
"En el fútbol hay ciclos, hay periodos en los que se está en la cima y otros en los que se está en dificultades. ¿Nuestro objetivo? Es ganar, las palabras cuentan poco o nada. Debemos buscar el máximo resultado: todavía queda mucho por hacer para competir por el Scudetto y la Europa League, pese a no ser un torneo fácil, puede ser y convertirse para nosotros en una oportunidad. No podemos pensar que la Juventus se haya convertido en un club de un nivel más bajo del que es. Estamos en un ciclo, habrá dificultades y también posibilidades de volver a la cima", dijo de nuevo Carnevali, esta mañana en Radio Rai. La sensación, precisamente, es que haberse acomodado en una situación de un nivel más bajo respecto a su propia historia es, a nivel mental, la principal trampa de la que a la Juventus le cuesta salir desde hace ya años.
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