Desdibujado en la primera parte, brillante en la segunda. De vacaciones al inicio, trabajando al final. Distraído al comienzo, concentrado en la meta. Elijan ustedes la metáfora que mejor se ajuste a la victoria del Inter sobre el Monza, un 4-1 fraguado en la reanudación tras algún sufrimiento inesperado y alguna confirmación ya intuida desde hace meses: Pio Esposito es dominante; Diouf, arrollador.

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Inter, en la primera parte solo existió el Monza. Menos mal que está Pio
En la línea de salida, el equipo de Chivu había arrancado de maravilla. Rápido, profundo y demoledor. En concreto: balón en profundidad de Martínez, el portero, peinado por Martínez, el delantero centro, disputado por Pio y suavizado por Diouf para el cañonazo final de Calhanoglu. Seis minutos para el gol que desató el entusiasmo, los cuarenta restantes del primer tiempo para comprimir las preocupaciones. A partir de ahí, en la primera parte, solo jugó el Monza, que además tenía una bendita juventud en la grada (Pedro Obiang en su debut como director deportivo) y sobre todo en el campo, con dos jugadores de 2005 (el portugués Varela y el francés Ondoa), dos de 2006 (los italianos Kouadio y Bakoune) y uno de 2007 (Mout, también italiano). Precisamente Gustavo Varela, fichado por un par de millones procedente del Benfica vía Gil Vicente, se burló de Akanji marcando el gol del 1-1. Fue un instante, pero el frío cayó sobre San Siro. Luego, en la segunda parte, todo volvió a la normalidad, esa que —y no hace falta explicar los motivos— no puede permitir que un partido entre Inter y Monza sea mínimamente equilibrado. Así marcaron Zielinski gracias a un error del portero Pizzignacco, luego Pio Esposito con un taconazo que ya se postula para convertirse en uno de los goles más bonitos de la temporada y, por último, Bisseck con una de sus galopadas.
Notas de los jugadores. Martínez, aprobado pero inseguro en un par de situaciones. Bisseck, muy activo; Akanji y Bastoni, bastante menos. El suizo estuvo bochornoso en el empate momentáneo del Monza, el italiano todavía no se ha quitado de encima la opacidad del año pasado. En el centro del campo, a la espera de los fichajes “made in England”, gran actuación de Diouf y Zielinski, es decir, los candidatos a dejar sitio a Spence y Curtis Jones. Correctas las actuaciones de Barella y Dimarco, y un Calhanoglu para enmarcar por el primer gol del campeonato 26/27. En ataque, Lautaro cada vez más “Diez” como apoyo de Pio. En la previa del partido, Marotta lo había alejado del Barcelona, siempre que realmente haya sido contactado alguna vez (y no consta). En el partido, el capitán del Inter pareció todavía lejos de una condición aceptable: algo normal para quien llegó del Mundial. Bien, muy bien, por último Pio Esposito. Y no solo por el gol. Juega con personalidad, seguridad y generosidad. En la espalda del Inter lleva el 94; con Italia será el 9 durante quién sabe cuántos años
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