El partido de octavos de final del Mundial 2026 entre Marruecos y Canadá no solo celebró la clasificación de los Leones del Atlas, sino que coronó el camino de un jugador cuyo recorrido personifica un proyecto futbolístico.
Cuando Ezzedine Ounahi alzó el premio al mejor jugador del partido tras llevar a su selección a cuartos con un doblete histórico, no solo celebraba una noche excepcional, sino que callaba a quienes veían su Mundial 2022 como un destello pasajero.
Hace cuatro años, Luis Enrique se preguntó: «¿De dónde ha salido este jugador?». Hoy esa pregunta ya no existe: todos conocen la respuesta. Ounahi se formó en la Academia Mohammed VI, pero llegó a la cima tras superar rechazos, lesiones y errores, volviendo más maduro para convertirse en un símbolo de la generación dorada marroquí.

