Es temporada de despidos en el fútbol europeo.
Enero suele ser el mes de los fichajes, cuando los jugadores se mueven y los aficionados especulan con quién podría reforzar a su equipo. Pero también es una época en la que las oficinas de los clubes entran en ebullición. ¿No convence el trabajo del entrenador? El inicio de año es un momento ideal para un golpe de timón. Año nuevo, técnico nuevo.
Eso sí, no todos los despidos son iguales. Y en los últimos siete días se produjeron tres casos muy distintos entre sí.
El primero en salir fue Enzo Maresca. Pese a haber guiado al Chelsea a dos títulos en los últimos ocho meses, dejó el club tras una mala racha de resultados y en medio de versiones sobre tensiones con la directiva del Manchester City por la posibilidad de asumir el cargo principal, algo que no habría sido extraño dado su pasado como asistente en el club.
Después llegó el turno de Ruben Amorim, una apuesta que desde el inicio generó dudas. El Manchester United había mostrado una mejora evidente respecto a la temporada anterior, pero el equipo parecía vivir siempre al borde del despido ante cualquier tropiezo. El lunes, ese límite finalmente se cruzó.
El trío lo completó Wilfried Nancy, elegido Entrenador del Año de la MLS en 2024. Su etapa en el Celtic fue breve y problemática. Con el club ya instalado en un clima de crisis, la dirigencia optó por un técnico meticuloso y orientado al proceso, un perfil que requiere tiempo para construir. La combinación nunca terminó de encajar y su salida se concretó tras la derrota ante el Rangers en el Old Firm del fin de semana.
Pero, ¿qué lectura dejan estas decisiones? ¿Fueron realmente justificadas? Y, en particular, ¿tuvo Nancy una oportunidad justa en apenas 33 días al frente del equipo?
Los escritores de GOAL analizan el trío de despidos mientras avanza la temporada europea.

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