La ausencia de Lewandowski es una pesadilla táctica para el cuerpo técnico del Barcelona. Tras perder por 4-0 en el partido de ida en Madrid, los catalanes necesitan una actuación ofensiva perfecta para seguir en la competición. Se esperaba que la fuerza física y la precisión del polaco fueran fundamentales para cualquier intento de remontada. Ahora, Flick debe recurrir a sus opciones ofensivas más jóvenes o cambiar por completo su planteamiento táctico para encontrar los cuatro goles necesarios para igualar el marcador global.
A pesar del golpe, sigue habiendo un aire de rebeldía en el club. El presidente Joan Laporta ha respaldado públicamente al equipo para que consiga un milagro en el Spotify Camp Nou, citando las recientes frustraciones como combustible para el fuego. «Creo firmemente en la remontada: el gol anulado, y legal, contra Cubarsi espoleará a los jugadores», afirmó Laporta.