Rúben Amorim tiene mucha suerte de seguir al frente del Manchester United. Su predecesor, Erik ten Hag, ganador de la FA Cup, fue despedido tras un mal inicio en la temporada 2024-25, pero el equipo no mostró mejoras bajo Amorim.
De hecho, el United retrocedió bajo su dirección y terminó estableciendo varios récords negativos en su peor final histórica en la Premier League (15º), mientras sufría la humillación de perder ante los Spurs en la final de la Europa League.
A simple vista, la situación parece mejorar esta campaña: el United ocupa el sexto lugar, a solo tres puntos del Liverpool, cuarto. Sin embargo, luchar por el fútbol europeo era lo mínimo esperado por los aficionados, después de más de 200 millones de libras invertidos en reforzar el ataque. La dura realidad es que el equipo sigue jugando mal, mientras Amorim desconcierta con sus cambios extraños y a menudo perjudiciales durante los partidos.
A pesar de todo, no parece que Amorim vaya a ser despedido antes de que termine la temporada. La debilidad de sus competidores y la ausencia de fútbol europeo permiten que el United termine entre los seis primeros, algo que se puede presentar como progreso ante los aficionados.
Quizá lo más importante es que Sir Jim Ratcliffe ha respaldado completamente a Amorim, invirtiendo tiempo, dinero y esfuerzo en contratarlo, defenderlo y apoyarlo.
Por ello, aunque no hay duda de que Amorim merecería el despido este verano, es muy probable que continúe al mando la próxima temporada.