«Se nota, sobre todo al final», declaró Timber el domingo por la noche cuando le preguntaron por la presión que sufre el equipo al final de los partidos. «Dejamos de jugar un poco, lo cual fue innecesario, sobre todo con un jugador más. Es algo en lo que tenemos que trabajar y hablar. Ya nos ha pasado un par de veces esta temporada. Nos esforzamos mucho en el partido, especialmente en la primera parte, y hay que ponerse 1-0 o 2-0 arriba, pero estas cosas pasan, sobre todo contra un buen equipo como el Chelsea. Es parte del juego, hay que entender lo que pasa en ese momento. La energía de los jugadores y del público, la ansiedad. Es algo que tenemos que abordar y hablar».
El internacional holandés cree que reconocer la tensión es el primer paso para superarla, ahora que la lucha por el título entra en su fase más crítica. Con el Arsenal actualmente a cinco puntos del vigente campeón, el Manchester City, el margen de error es mínimo. La insistencia de Timber en la comunicación abierta sugiere que la plantilla sigue recelosa de los fantasmas de temporadas anteriores, en las que los colapsos en los últimos minutos resultaron fatales para sus ambiciones de ganar títulos. El defensa se mantiene con los pies en la tierra en lo que respecta a la clasificación y señala: «He oído que quedan nueve partidos, pero todavía parece muy lejos porque estamos jugando la Liga de Campeones, la FA Cup y la Carabao Cup. Partido a partido. Si miramos demasiado lejos, se vuelve un poco excesivo».