Cuando empecé a interesarme por el fútbol, a comienzos de los años 90, lo primero que aprendí fue: «Oirás hablar a menudo de los delanteros, pero si de verdad quieres entender los partidos no te olvides de fijarte en las actuaciones de los defensas».
Empecé por Franco Baresi, porque en aquel periodo, si se hablaba de “un defensa”, era imposible no pensar en él. Me di cuenta de que a menudo se decía y se escribía que un delantero marcado por Baresi no había jugado un gran partido. Y yo, recordando la lección aprendida, siempre pensaba que quizá no había sido el delantero el que había jugado mal, sino simplemente Baresi el que había jugado bien.


