Verdú: "El Gobierno chino nos avisó en diciembre de que esto era serio"

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El centrocampista, actualmente en el Qingdao chino, recuerda en Goal cómo vivió el inicio de la pandemia.


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Joan Verdú (Barcelona, 1983) está más atento que nadie a la evolución del CoVid-19 en China, no en vano está pendiente de renovar con el Qingdao, cuya camiseta ha vestido las últimas dos temporadas. Con la pandemia que estalló en Wuhan todo el fútbol chino ha quedado en suspenso desde hace tres meses y el propio Verdú sigue a la espera de la decisión de las autoridades chinas que permita a su club realizar la tan esperada llamada para retomar el fútbol mientras aprovecha para recuperarse de una lesión en su domicilio barcelonés.

¿Cómo estás?

"Todo bien, en casa confinado y esperando que todo esto pase lo más rápido posible".

¿Muy duro eso de estar confinado sin fútbol?

"La verdad es que sí pero hay que ser realistas y pensar en la gente que lo está pasando mal, la cantidad de muertes que se están produciendo en el mundo. Por una parte estamos tristes por no jugar pero muchísimo más por la situación en general".

Entiendo que para ti puede ser incluso más duro. ¿Cuál es tu situación en estos momentos?

"Si lo miramos desde lo futbolístico a lo mejor sí me ha ido bien al recuperarme para ganar tiempo. Pero en lo médico es un palo durísimo y ojalá esto no hubiera pasado nunca, ojalá pase rápido y volvamos jugar".

¿Sabes cuándo regresarás a China?

"Estoy hablando con el Qingdao y estamos en negociaciones para regresar. Tengo un contrato de uno más uno pero con la lesión se truncó todo. También he hablado con otros equipos de China, por mis características y lo que busco mi mercado está ahí y ya lo compaginamos con la familia, si bien salen ofertas por aquí las valoraríamos. Mi equipo ya ha empezado a entrenar aunque no sabemos cuándo se podrá retomar la competición, apenas se habla de finales de mayo pero nadie lo asegura. Estamos esperando al visto bueno del Gobierno para volver a empezar".

Si echas la mirada atrás, ¿con qué te quedas en estos dieciséis años que han pasado desde tu debut con el Barcelona?

"Se lo debo todo al Barcelona, especialmente a Quique Costas, al que guardo un cariño especial. Sin embargo saco cosas positivas de todas las etapas que viví. Estuve cuatro años en el filial y nunca acababa de dar el paso de estar en la plantilla. Llegó un momento en el que tuve que buscarme algo fuera y llegó el Deportivo, justo Valerón se había lesionado y todo encajaba para que pudiera desenvolverme. No me quejo y esta época del Barcelona la recuerdo bien, jugamos un fútbol increíble y mantengo muchas amistades, los que venían creo que disfrutaban porque se veía muy buen fútbol".

Ingresaste muy joven en la Masia. ¿Recuerdas aquel primer día?

"Fue en 1993 pero no ingresé en la Masía porque yo soy del Eixample barcelonés a pesar de que me lo propusieron. Pero estaba muy bien en casa, no me costaba ir de casa al entrenamiento y siempre me acompañaron mi padre o mi hermano".

Johan Cruyff era todavía el entrenador del primer equipo. ¿Se notaba mucho su mano en el fútbol formativo?

"No se notaba mucho porque no teníamos contacto los cadetes con el primer equipo pero la filosofía era la misma de los más pequeños al primer equipo. Jugarán mejor o peor pero la forma es la misma. Respecto a Cruyff tengo la suerte de haber convivido con él en la selección catalana y se veía que tenía un aura especial, era muy cercano y con cualquier cosa que te decía veías que era un genio. No tengo más que buenos recuerdos de su figura".

Trece años vestiste de azulgrana antes de irte al Depor. ¿Da vértigo salir al fútbol real después de tantos años?

"Es un desafío muy grande. La filosofía Barça es un modelo que entonces no se importaba, era sólo para este club. Luego costaba un mundo hacer carrera en otros clubes porque la filosofía era totalmente distinta. En el Depor me entrenó Caparrós en el primer año y su filosofía era opuesta a la del Barcelona. Al principio me costó un poco pero me vino muy bien para crecer como futbolista y como persona, para entender que en el fútbol caben muchas filosofías distintas".

Aquello fue sólo el principio. Brillaste con Espanyol y Betis, luego fuiste al Levante y más tarde descubrimos tu faceta aventurera en Emiratos Árabes, Italia y China. Esta es fácil, ¿dónde se come mejor, en Abu Dhabi, en Florencia o en Qingdao?

"En Florencia. Todos vamos a la comida italiana, es la más parecida a la nuestra. Pero Abu Dhabi es un país multicultural en el que puedes comer lo que quieras. Ahora estoy en Qingdao, que es una ciudad costera y que ofrece todo tipo de comida, también".

Actualmente eres jugador del Qingdao, de hecho. ¿Cómo habéis vivido los futbolistas el estallido inicial de la pandemia en Wuhan?

"Me cogió de vacaciones. Las ligas en China son de marzo a noviembre y hasta principios de enero tenemos vacaciones. Justo empezó a finales de diciembre, cuando hubo el primer caso, y ya provocó que no viajáramos a China según nos avisaron y que nos quedáramos en casa esperando noticias. Nos explicaron el problema, que no era una broma y que había que tomárselo en serio. Y hasta el día de hoy. Es verdad que hace un mes que ya se permite volver a entrenar pero seguimos esperando noticias de retomar la liga".

¿Qué decisiones ha tomado el fútbol chino ante la pandemia?

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"Se van escuchando muchos rumores. Además, este año aumentaba el cupo de extranjeros a cinco y también pensaban en alargar la liga a dieciocho equipos pero todo ha quedado en stand by. A menudo en China se toman las decisiones de un día para otro. Hay una normativa que permite nacionalizar extranjeros para que puedan estar en la selección y algún equipo fichó a varios y al día siguiente la ley cambió... se ven cosas muy raras de un día para otro. Es China. Hasta que no se ve es difícil de entenderla".

Y tú, ¿temes por cómo puedan ser el mundo y el fútbol después de la crisis?

"Quedará todo tocado a todos los niveles. En el más humano esto tiene que hacernos reflexionar y recordar lo que tenemos. Hablo por mí, me considero un privilegiado porque por suerte no tengo ningún conocido que esté pasando malos momentos con respecto a la enfermedad pero me pongo en la piel de gente que no se puede despedir de sus seres queridos y eso a uno le llega. Por esto, ojalá esto pase cuanto antes y aprovecho para pedir a todos respetar las normas. Cuando pase todo esto hay que tirar adelante más unidos que nunca".

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