El árbitro francés François Litxer provocó la ira de la selección egipcia y de su cuerpo técnico durante el partido contra Argentina, disputado este martes por la tarde en los octavos de final del Mundial de 2026.
Durante el encuentro, mostró mayor tolerancia con los argentinos y aplicó criterios distintos cuando se trataba de Egipto.
Mostrar tarjetas amarillas a los jugadores egipcios le resultaba muy fácil al árbitro francés, que se mostró indulgente en más de una ocasión con los jugadores argentinos.
En la segunda parte, Zico marcó tras un rebote, pero el árbitro, tras revisar el vídeo, anuló el gol por una falta previa de Marwan Attia sobre Lisandro.
Pero el francés Litxer enfureció a Egipto con el tercer gol de Argentina, marcado en el descuento.
En el origen de la acción, Salah entró al área por la derecha y sufrió una falta clara, mientras que su compañero Hamdi Fathi fue agarrado de la camiseta para impedirle avanzar.
El balón se devolvió rápido hacia el área egipcia y Enzo Fernández anotó el tercero entre fuertes protestas del equipo y el banquillo.
En vez de revisar la jugada, el árbitro provocó a Egipto expulsando al preparador de porteros, Saafan Al-Saghir, a varios jugadores y al técnico Hossam Hassan.
En resumen, el francés mostró dos caras: una favorecedora con Argentina y otra decidida a eliminar a los Faraones, dejando una mancha en su historial.


