Carlo Ancelotti, seleccionador de Brasil, sigue bajo fuego tras la eliminación en octavos del Mundial 2026.
La selección cayó 2-1 ante Noruega en octavos de final del Mundial 2026, aunque la Federación Brasileña planea mantener a Ancelotti hasta 2030.
La leyenda Romario, campeón del mundo en 1994, lideró las críticas y pidió su cese con duras palabras.
Afirmó: «Yo le habría rescindido el contrato. Tras el partido, habría ido al vestuario, en mi calidad de presidente, y le habría dicho: “Bueno, muchas gracias, adiós, vete al infierno. Presentad una demanda contra él y ya veremos qué pasa”».
Y añadió: «No puede seguir como seleccionador tras este escándalo. Ya lo he dicho en los tres programas anteriores y lo repito: esto es inaceptable, tiene que cambiar».
El exseleccionador Vanderlei Luxemburgo añadió, según «Foot Mercato»: «Si Ancelotti fuera brasileño, la prensa pediría su cese. No tenemos jugadores mejores que Neymar. Cualquier selección protegería a un jugador así».
El diario «GZH», de Porto Alegre, cuestionó: «¿Acaso alguien de la Federación Brasileña de Fútbol da órdenes a Carlo Ancelotti?».
Además, añadió: «Se suponía que debía ponerse manos a la obra en Brasil desde el momento en que Haaland se hizo con el balón (tras el pitido final). Sin embargo, Carlito no volverá a Brasil hasta finales de agosto».
Y añadió: «Si el plan de Ancelotti es que Brasil le tenga miedo al balón, debería irse. Es inconcebible que la selección brasileña tenga solo un 34 % de posesión ante un equipo europeo de segunda división».
Pese a las críticas, es improbable que renuncie, pues su despido sería muy costoso: le quedan cuatro años de contrato a 10 millones de euros anuales. Su despido costaría una suma elevada.
Además, CNN Brasil informó que los veteranos de la selección pidieron al presidente de la CBF, Samir Zoud, estabilidad tras la sucesión de entrenadores (Ramón Menezes, Fernando Diniz, Dorival Júnior y Carlo Ancelotti) y presidentes de la Federación. (Ednaldo Rodríguez y Samir Zod). Los jugadores han pedido que se le conceda a Ancelotti la tranquilidad y la estabilidad necesarias para construir una nueva selección brasileña que apueste por jóvenes talentos como Endrick, Ryan y Estevão, junto al capitán Vinícius Júnior.


