Alrededor de cada dos temporadas, Álvaro Morata suele ser uno de los nombres de la ventana de transferencias. A lo largo de buena parte de su carrera, el delantero ha protagonizado movimientos a colosos de Europa. Para la 2020-21 también lo hizo tras confirmarse su regreso a la Juventus, club para el que también sonaba Raúl Jiménez.
Ya son más de 205 millones de euros los que el artillero movió durante su trayectoria. Y, pese a que en ningún conjunto se afianzó, se las ingenia para mantener su cartel y seguir siendo atractivo para escuadras importantes del Viejo Continente a sus 27años —dos más que el mexicano del Wolverhampton—.
El seleccionado español se formó en la cantera del Atlético Madrid, después se marchó a la del Getafe y culminó en la del Real Madrid. Ahí debutó profesionalmente con el Castilla, para posteriormente subir al plantel de honor de los Merengues a partir de la 2012-13.
Sin lugar debido a la presencia de Karim Benzema y Cristiano Ronaldo, a mediados del 2014, los Blancos lo vendieron a la Juve a cambio de 20 millones de euros aunque reservándose una opción de recompra.
Junto a los Bianconeri alcanzó la final de la Champions, la cual perdieron a manos del Barcelona. Sin embargo, el madrileño lució y se convirtió en el verdugo del Real en las semifinales, luego de marcarles dos veces en la eliminatoria. Un motivo que convenció a la directiva de desembolsar los 20 millones a fin de recuperarlo
Nuevamente a la sombra de Benzema y Bale, tuvo su mejor rendimiento con 20 anotaciones en todas las competencias. Formó parte del trébol de cuatro hojas (La Liga, Orejona, Supercopa europea y Mundial de Clubes), razón por la que Chelsea pagó 80 'kilos' en la 2017-18.
En Stamford Bridge duró un par de años. Antonio Conte, otrora timonel de los Blues, prefería por encima suyo a Olivier Giroud, o incluso a Eden Hazard como falso '9'. Las lesiones en la espalda y muslo tampoco le ayudaron en su continuidad.
En enero del 2019, el Atleti lo fichó cedido en un principio. Por lo general era la primera opción del Cholo Simeone si Diego Costa o Antoine Griezmann faltaban arriba. Ya cuando traspasaron al francés al Barça, lo que desencadenó en su adquisición definitiva por 56 mde, compartió la titularidad con el Lagarto: de los pocos a los que el argentino les respetaba el puesto, y no los improvisaba en otras zonas o les demandaba sacrificio.
Con los Colchoneros no cumplió los pronósticos y no ganó ningún trofeo. En la UCL, desperdiciaron una ventaja de dos anotaciones vs Juventus y después los echó un oponente inferior en nombre como el Leipzig. En La Liga, no pudieron con unos Barcelona y Real Madrid a la baja.
No obstante, la Vecchia Signora volvió a apostar por él a raíz de la no renovación de Gonzalo Higuaín. Dentro de las posibilidades figuraban elementos de la talla de Luis Suárez, Arkadiusz Milik, Edin Dzeko y el propio Jiménez.
Al margen de las idas y vueltas con el polaco y el bosnio, al final el uruguayo y el Tricolor se cayeron por carecer de pasaporte comunitario y tener los cupos llenos.
El Lobo de Tepeji, en cambio, de momento no cerró su incorporación a ninguno de los colosos que se interesaron por él como Manchester United, City, Liverpool, Madrid, etc. En su mayoría, gracias a la crisis económica generada debido a la pandemia de coronavirus y su condición de extracomunitario.
Ni con dos campañas reventando las redes enemigas en el Wolves, Raúl persuadió a terceros para que sufragaran una cifra similar a las múltiples personificadas por Morata.
Eso sí, en su última chance con un "grande", el hidalguense igualmente falló. Defendió los colores Rojiblancos en la 2014-15 y únicamente aportó un tanto. Aunque no se comparan las expectativas creadas en torno a una joven promesa que llegaba de la Liga MX —y apenas costó 10 mde— frente a alguien con el bagaje de Álvaro.
Fuera del Castilla, donde promedió por encima del 50% de efectividad, las estadísticas a nivel mayor (incluyendo Selección) de Morata Martín no son malas: se acerca al porcentaje de un tercio. Los montos de las operaciones de un mercado con inflación le cobran la factura, pese a que hay gangas o precios más tentativos, pensando en la relación costo-beneficio, como el de Jiménez.