Al parecer, la vida sin Zlatan Ibrahimovic será más difícil de lo que la Selección de Suecia imaginaba... Dos derrotas ante Chile y Rumania han sembrado pánico los aficionados, desarrollando un pobre futbol tanto en actuaciones individuales como en el juego colectivo.
Las dos principales fortalezas que presumían los dirigidos por Jan Andersson fallaron en los encuentros de preparación: El juego aéreo y el orden de sus líneas; en el compromiso ante Chile, fueron superados constantemente en los duelos por arriba, además de mostrar fragilidad en todas sus líneas y escasa creación de juego. Numéricamente, un 39 % de posesión y únicamente un tiro a portería en 90 minutos desnudan las carencias de los suecos.

La elaboración de futbol depende exclusivamente del número 10: Emil Forsberg, mediocampista del RB Leipzig es el hombre diferente, el que maneja los ritmos y orquesta las jugadas. Sin él, muy poco aporte de sus socios ofensivos Claesson, Toivonen y Berg.
La peor de las noticias para el Wunderteam es el bache de resultados que atraviesan: De sus últimos cinco compromisos, cayeron en dos, empataron dos más y consiguieron la victoria en una oportunidad.
Será el partido del 27 de junio el que definirá la suerte del Tricolor en la primera fase de la Copa del Mundo, encontrando al día de hoy a una Selección de Suecia que genera más dudas que certezas.





