Escenario, El Teatro de los Sueños. Contexto, Cristiano y la mística de los diablos rojos. Objetivo, ganar o ganar. Difícil, no imposible. El Atleti, experto en cubrirse de ‘gloria’ cuando le dan por favorito y especialista en hacer posible lo que el resto del mundo le dice que es imposible, está entre ser toro o torero. Caer multiplicará las dudas, se volverá a pedir la dimisión de Simeone y los que decían que esta era “la mejor plantilla de la historia” prenderán una buena hoguera. Pasar será una aspirina para el dolor de cabeza del club, potenciará la moral del hincha, reforzará al vestuario y permitirá que Simeone tenga menos presión. La hoja de ruta para sobrevivir es sencilla: ganar. Y al Atleti hay que pedirle eso, que gane. No que juegue bonito, ni que compita, ni que dé la cara, hay que pedirle que gane. No es lo importante, es lo único. Y en Champions, más: esta es una competición que no te perdona errores propios y te premia si sabes aprovechar los ajenos. Pregunten al Madrid.
Una perspectiva realista de las cosas señala que el Atleti, estando tan mal como parece, tendría que conformarse con competir. Entre lesionados, sancionados y contagiados, la temporada del Atleti está siendo un auténtico accidente y un constante tobogán anímico, donde se alternan partidos horribles y resultados esperanzadores. En cambio, una visión irracional del asunto, que suele ser la que indentifica al Atleti, invita a pensar que incluso con futbolistas a años luz de su nivel o haciendo partidos que harían vomitar a una cabra, puede y debe pasar. Primero, para hacer soñar a una afición que está apoyando incluso cuando el equipo no se lo merece. Segundo, para potenciar la autoestima de un vestuario que atraviesa una situación de dificultad extrema y necesita, de una vez por todas, encontrar la estabilidad. Y tercero, para que el club pueda ingresar diez millones de euros, un pellizco que supondría una inyección vital para el Atleti, que sólo presupuestó llegar a octavos.
Y para que todo eso pase, los astros, por una vez, se tienen que alinear. Cristiano tiene que dejar de ensañarse con los del Cholo, el United tiene que ser lo que suele ser - una orquesta donde cada uno toca canta lo que le da la gana- y el Atleti tiene que ser todo lo que no está sabiendo ser. El de las grandes noches. El que sabe que, si se cree, y si se trabaja, se puede. A Oblak hay que pedirle que vuelva a ser el mejor portero del mundo, ese señor que bloca, hace milagros y sabe que el larguero no se le caerá sobre su cabeza. A la defensa hay que pedirle que, sea la que sea y esté lo sana que sea, defienda a una altura razonable y no con el trasero metido en la nariz del portero. Al centro del campo, sea el que sea, hay que exigirle que corra como si no hubiera mañana, que sea capaz de una vez de dar cuatro pases seguidos y que gane duelos a cascoporro, porque esta batalla se decidirá en cada balón dividido, porque en Champions ese territorio lo conquistas o te conquistan. A la delantera hay que pedirle que ponga su talento al servicio del equipo y no al revés, quer marque diferencias y que rocíe el área enemiga con algo más que balas de fogueo.
Del United nadie sabe qué se puede esperar. De Cristiano se espera lo que sabe hacer: si puede llevarse por delante al Atleti, se lo llevará. Nada personal, sólo negocios. De la plantilla se espera que se deje el alma y entienda que el Atleti es pelea y que, sin ella, el Atleti no es nada. De Correa se espera clase, goles, titularidad, barrio y personalidad, que es lo que puedes esperar de un tipo que tiene el pie como un botijo y aún así, se calza las botas porque el equipo le necesita. De Joao, el mejor de este equipo, se espera lo que él puede darle al grupo: enseñar su talento, ser determinante y mantener la gran actitud de los últimos partidos. De Griezmann se espera mucho más: entre lesiones y sanciones, sus 8 goles en 26 choques no bastan y él sabe que regresó para liderar en las grandes noches. De Simeone se espera que interprete el partido, que motive al grupo con liderazgo, que sepa llevar el duelo a su territorio favorito, lo emocional, y que saque. la maza de las grandes noches. Al Atleti hay que pedirle que sea el Atleti. Que se marque un Anfield 2.0. Que cuando sufra, resista. Y que cuando juegue, mate. Su turno, Atleti.
Rubén Uría




