No fue el mejor partido el que Boca hizo ante Defensa y Justicia. Tampoco el peor. El Xeneize necesitaba un triunfo e hizo méritos para quedarse con los tres puntos en La Bombonera. También sufrió. Dominó un ratito y fue dominado el resto del tiempo. Quizás esta noche exponga la gran diferencia entre lo que propone Sebastián Battaglia y lo que poponía Miguel Ángel Russo: va al golpe por golpe, propone y no tiene miedo de tomar riesgos. La buena noticia es que las intenciones del DT empiezan a tomar forma. ¿Qué falta para tener al equipo ideal?
LO MEJOR DEL EMPATE EN LA BOMBONERA ENTRE BOCA Y DEFENSA
La gran incógnita para Battaglia está en el mediocampo. Y es que si hay algo que quedó claro hasta ahora es que el DT va a jugar con un engache, como le gusta a Juan Román Riquelme y al Consejo de Fútbol. Primero fue Juan Ramírez, pero las buenas actuaciones desde el banco de Aaron Molinas, en conjunto con el conocimiento que él tiene sobre los juveniles gracias a haberlos dirigido en Reserva, hicieron que se gane un lugar en el once. Su salida en el inicio del complemento, de hecho, resintió al rendimiento del cuadro local.
Sin embargo, no es uno o el otro. Molinas arma el juego, pero Ramírez lo desequilibra, por lo que el entrenador piensa a ambos en cancha. La duda está entre otros chicos de inferiores: por un lado, el ímpetu de Cristian Medina; por el otro, el cerebro de Agustín Almendra. El de Moreno había arrancado muy bien con Russo, pero sus buenos mas breves momentos no terminan de convencer al cuerpo técnico, que ven en el de San Francisco Solano a un futbolista más consolidado y completo. Para enfrentar a los de Beccacece optó por Diego González, una apuesta que no le funcionó.
Y es que Jorman Campuzano, por ahora, parece haber vuelto a ser aquel del inicio del 2020. Logró adueñarse de la mitad de la cancha y, más importante, hizo olvidar los pedidos a los gritos por Alan Varela, que resonaban en Brandsen 805 hasta hace un mes. Como con Pol Fernández en aquellos primeros meses previos a la pandemia, el volante colombiano se siente cómodo cuando no tiene que repartirse la cancha.
Son cinco jugadores para cuatro lugares. Battaglia tendrá que resolver sus preguntas y terminar de arriesgarse si quiere que Boca juegue como él pretende. Está muy cerca y, sin dudas, la mejoría es notable. Falta esa última vuelta de tuerca -y un poco de suerte- para poder conjugar a todos dentro del campo de juego.




