Por Jorge C. Picón - Las grandes noches de Champions regresan al Santiago Bernabéu. El vigente campeón, el Chelsea, visita por primera vez el Coliseo Blanco para tratar de dar vuelta a una eliminatoria que el Madrid encarriló en Londres (1-3). Se trata de un resultado muy positivo, pero también peligroso. El equipo se ha autoconvencido en los últimos días de que no pueden caer en la relajación, de que llega el vigente campeón y merece todo el respeto. El cambio de la norma en el valor doble de los goles fuera de casa y las dificultades que suele tener el Madrid para cerrar las eliminatorias a las que llega con ventaja abren una ventana a los londinenses, pero en el vestuario piensan defenderla con un uñas y dientes.
Ya en rueda de prensa Casemiro y Ancelotti dejaron claro que la clasificación no está cerrada. "Mañana tenemos que encarar el partido sabiendo que será muy difícil, aunque allí hicimos los mejores 90 minutos de la temporada. No podemos fiarnos", decía el brasileño. El entrenador, por su parte, se mostraba escéptico con el pesimismo de Tuchel respecto a pasar la eliminatoria. "Cada uno tiene su opinión. Vienen aquí para luchar y pasar la eliminatoria. Ese es el espíritu del fútbol y de equipos grandes que nunca se rinde", expresaba el italiano.
Case también hacía un llamado a la afición, que estará presente. Habrá, como ya es habitual para las grandes noches, un espectacular recibimiento al autobús para transmitir desde antes del encuentro toda la fuerza al equipo. "Queremos que nos pongan la piel de gallina", avisaba el mediocampista en rueda de prensa. En el vestuario son conscientes de que el Bernabéu puede jugar un papel fundamental como ya sucedió en la eliminatoria contra el PSG.
En lo deportivo, todo apunta a que Ancelotti repetirá el once de la ida con el cambio obligado de Nacho, que entrará por el sancionado Militao. Valverde, en el mejor momento de la temporada, volverá a actuar en banda junto a Carvajal. Su trabajo en Stamford Bridge fue clave para ayudar al lateral y dándole energía o mordiente a las transiciones blancas. Arriba, Benzema pondrá la magia. Su intención: seguir ayudando al equipo con goles y cazar a Lewandowski en la lucha por el Pichichi de la competición.
Los jugadores del Madrid tratarán de dejar la euforia a un lado y no convertir una noche de alegría en una trágica. Hay confianza en un vestuario que llega en un nivel de forma óptimo a este tramo final de curso. Todo está listo para derribar al campeón y alcanzar, por segundo año consecutivo, las semifinales de la Champions.




