La conversación que se debían se produjo este miércoles en Moscú, en el hotel donde se concentra el seleccionado chileno: Juan Antonio Pizzi y Eugenio Mena, mano a mano, tras el incidente que protagonizó en Santiago el defensor, quien fue detenido por conducir en estado de ebriedad y por exceso de velocidad. El técnico, claro está, no quiso pasar por alto el acto de indisciplina de uno de sus jugadores.
¿Qué se dijeron? Los pormenores no se dieron a conocer. Sí, en cambio, se supo que el argentino “perdonó” al futbolista, pero le dejó una advertencia, como una especie de tarjeta amarilla, aclarando –hasta de modo paternal- que debe ser más responsable con sus actos.
“Nuestra visión es clara: todos debemos responder por nuestras acciones. Al margen de eso, Eugenio llegó al horario solicitado, en perfectas condiciones”, había manifestado el día anterior el propio Pizzi, en su primer contacto con la prensa en territorio ruso.
