Uno de los pocos jugadores de la Selección Campeona Sub-17 de 2005 que logró consolidarse en el máximo circuito fue Omar Esparza, canterano de Guadalajara que puede desempeñarse como lateral derecho o defensor central, poseedor de un gran fuelle y la intensidad para atacar y defender los 90 minutos.
La carrera del nacido en Tototlán, Jalisco deja un agridulce sabor de boca, al tener las condiciones necesarias para haber destacado, pero sufriendo dos gravísimas lesiones en las rodillas que condicionaron su crecimiento futbolístico.
Jugador del primer equipo del Rebaño Sagrado de 2005 a 2012, pidió a la directiva emigrar a San Luis para el Apertura 2012, buscando más minutos de juego y logrando dejar una agradable imagen con los Gladiadores en su paso por la institución. Chivas al ver su buen desempeño decide regresarlo y tenerlo dos años más como miembro del plantel, hasta que se presentó la oportunidad de arribar a préstamo a Pachuca en 2015.

Para el Apertura 2016 Guadalajara, el dueño de su carta, no lo tomó en planes y tuvo que parar por seis meses, destacando que Matías Almeyda abogó por el jugador y se quedó con malas sensaciones del régimen de transferencias en la Liga MX y el manejo de los dueños con los futbolistas.
La División de Ascenso se convirtió en el refugio para el lateral de 29 años, que actualmente milita con Tampico Madero, equipo con serias aspiraciones de subir a Primera División y significar la anhelada revancha deportiva para Omar Esparza.
