+18 | Publicidad | Aplican Términos y Condiciones | Juega con responsabilidad | Principios editoriales
Marcelo Gallardo River Campeon Racing Torneo Liga Profesional 25112021Getty Images

Misión cumplida, deuda saldada: ¿Y ahora?

Pasaron siete años y también siete torneos regulares, sin contar las copas jugadas "de transición", para que Marcelo Gallardo pueda terminar con su obsesión y saldar la única deuda que le quedaba a uno de los ciclos más gloriosos de la historia de River. Esta noche, su equipo es campeón del Torneo de la Liga Profesional y no cualquier campeón, sino uno de los más aplastantes de los últimos tiempos.

Claro está, en el Monumental repleto se respiró un aire que chocó con el júbilo y el desahogo: la incertidumbre. El 31 de diciembre, si no ocurre antes la renovación, el Muñeco ya no será más el entrenador del club. Los hinchas lógicamente jugaron su carta de pedir por su continuidad, como lo hará Jorge Brito, gran candidato a suceder a Rodolfo D'Onofrio cuando se celebren las elecciones. Pero la decisión, como ocurre desde mediados del 2014, será pura y exclusivamente del DT.

La noche fue una fiesta de principio a fin. Desde la atajada de Armani a Copetti hasta el pitazo final, pasando por los golazos de Palavecino, de Julián Álvarez y los dos de Brian Romero. Justamente el ex-Defensa y Justicia, que comenzó el 2021 ganando la Copa Sudamericana, lo termina con lágrimas en los ojos y abrazado por Gallardo tras cumplir su sueño de jugar en el club del cual es hincha.

Si es el presagio del adiós, el Muñeco decidió que sea completo: con Leo Ponzio de titular y ovacionado cuando dejó la cancha, con otro soldado de mil batallas como Pinola de arranque y con minutos para Jonatan Maidana, el que se bancó el descenso y estuvo en el regreso, el que se fue después de Madrid para volver a su casa un año después, incluso sabiendo que su lugar ya estaba ocupado.

Fue una noche por demás emocionante para el capitán del barco. Por momentos, sin disimular. Abrazado a su cuerpo técnico, a sus jugadores y a su familia. Ya sin la mochila de los torneos locales y de esa seguidilla de golpes que fueron el campeonato perdido con Boca en el 2020 y las eliminaciones en Libertadores ante Palmeiras en enero y Mineiro en agosto. En su mente quedará la decisión de dar el paso al costado con la satisfacción de la tarea cumplida o utilizar esta consagración como el combustible para ir una vez más por la gloria continental.

Anuncios