Un trámite más, esta vez por la Copa. Millonarios volvió a demostrar que futbolísticamente tiene pocos rivales en el país, pues con claridad, efectividad y dominio del resultado, superó a Medellín en el Atanasio Girardot para ir asegurando su paso hacia la final de la Copa.
Y eso que el Poderoso tuvo un buen arranque, con 15 minutos de intensidad y oportunidades en el arco de Montero, algo que intentó repetir pero sin tanto éxito en el segundo tiempo. Ante ambos escenarios, el Embajador se repuso sin mayor complejidad, tocó cuando tuvo que tocar -jugada del primer gol- o contraatacó con contundencia cuando vio al rival volcado en su campo -segundo gol- y así solucionó todo.
La estructura básica no tuvo inconvenientes. Los referentes y ejes de la columna vertebral no desentonaron y mucho menos desesperaron cuando tuvieron el juego en contra. Y mientras Silva y Ruíz estén finos, en horas altas, es muy difícil que Millonarios luzca mal.
Un paso en firme más, esta vez hacia una final y la proyección hacia el título de este torneo que ha sido esquivo desde el 2011, que deberá ser revalidado en unas semanas más en Bogotá, con la tranquilidad que el proceso sigue mostrando avances y los resultados permiten sumar en confianza y méritos.