Tuvieron que pasar 9 años y muchos kilómetros de recorrido en la cancha con el proceso de Alberto Gamero para que Millonarios regresara a la final de la Copa BetPlay. Por poco se le escapa, pero apareció la jerarquía de dos de sus más importantes figuras para hacer valer la ventaja obtenida en el Atanasio Girardot y evitar el revés en casa.
Partidazo en Bogotá, con un Independiente Medellín ambicioso y que logró el empate parcial en la serie con un buen juego y altísima efectividad en el arco. Cuando la noche parecía venirse encima de los locales tras la expulsión de Pereira, Millonarios se acordó de sus mejores noches, propuso juego mano a mano pese a la inferioridad numérica y encontró los goles de la tranquilidad con la pelota quieta.
Justo premio, no solo para el equipo por todo lo que ha hecho a lo largo del año, sino también para Macalister Silva y Daniel Ruíz, dos bastiones de la campaña y que con sus goles ratificaron ser determinantes en un momento trascendental. La jerarquía que tanto se extrañó en otros momentos, hoy apareció y con creces para sobreponerse de gran manera.
Así, Millonarios esperará por Unión Magdalena o Junior, que resolverán su serie la otra semana, para intentar ganar la Copa de nuevo, la misma que le es esquiva desde el 2011. Argumentos para lograrlo, tiene de sobra.