San Lorenzo vive sus horas más complicadas en mucho tiempo. Como mínimo, desde el 2012, cuando debió jugar la promoción y se salvó milagrosamente, justamente en la antesala de la llegada de Matías Lammens y Marcelo Tinelli al club, que dos años después ganaba la Copa Libertadores. Los malos resultados de los últimos años, los cambios constantes de entrenador, los problemas económicos y la vuelta a Boedo que siempre está a un paso y no se concreta dispararon la bronca de los hinchas, que semana a semana se manifiestan en el Nuevo Gasómetro y lograron ya uno de los pedidos: la renuncia del Cabezón.
El conductor televisivo publicó un extenso comunicado este sábado, en el que expresa sus motivos para dejar el cargo de Presidente de la institución azulgrana y relata que "más allá de todo lo que di y tengo para dar, quizás no sea el momento, aunque me duela", argumentando además que "mis otras actividades que son muy públicas no me permiten estar al 100 por ciento".
"Jamás permitiría que una presencia mía genere divisiones y violencia entre los sanlorencistas que amamos el club o que San Lorenzo sea perjudicado en cualquier ámbito", sobresale también en su "hasta luego". El futuro del club es una absoluta incógnita, con posibilidades de una intervención o del llamado a elecciones anticipadas, aunque deberá resolverse de inmediato y por eso se convocó a una reunión de urgencia para definir los pasos a seguir.


