Desde que volvió al palco del Camp Nou, Joan Laporta apunta contínuamente al pasado para justificar varios de los embrollos en los que se ha encontrado su junta directiva que le han impedido tomar decisiones con libertad. La mayoría de ellas -como la renovación de Leo Messi-, basadas en una situación económica dramática que le ha atado de pies y manos. El presidente azulgrana achaca el marco actual del Barcelona a la herencia recibida del mandato de Josep Maria Bartomeu, quién dirigió el club catalán desde 2014 hasta octubre de 2020. Marta Ramon (Parets del Vallès, 1984), periodista de RAC1, recoge en su primer libro las actuaciones más controvertidas de ese período de historia azulgrana. 'El llegat enverinat de Bartomeu' (El legado envenenado de Bartomeu) es un relato profundo de los últimos ocho años del Barça. ¿Qué pasó entre que el equipo ganara el triplete con Messi, Neymar y Suárez hasta el 2-8 ante el Bayern? Esta obra lo detalla.
¿Toda la culpa la tiene Bartomeu?
Toda la culpa no la tiene Bartomeu y tampoco soy quién para juzgarlo. Dejo al lector que lo haga. Como presidente es el máximo responsable de la dirección del club y de las grandes decisiones que han condenado al Barça a estar en la situación en la que está, aunque al nuevo presidente también se le tiene que juzgar por su obra de gobierno. Sí que es verdad que la herencia lleva el nombre de Bartomeu, entendiendo que él era el máximo responsable del club, pero hay mucha más gente que aparece en el libro que también colabora en este desbarajuste.
¿Como Jaume Masferrer?
Claro. También Gómez Ponti o Óscar Grau, por inacción. También los jugadores, que se aprovecharon de su posición de privilegio para apretar al presidente y conseguir lo que querían. El foco se tiene que poner en el presidente porque él fue quién escogió a los que formaron parte de su equipo, a quién le dio cuotas de poder de decisión y por quién apostó en áreas muy importantes, como la deportiva, en la que el modelo se fue deteriorando. Por eso Bartomeu aparece en la portada del libro.
Hay un momento en el que no hay marcha atrás, que todo ya va hacia abajo. ¿Cuál es ese momento, cuando empieza la caída?
El punto de inflexión es la salida de Neymar y todo lo que provoca a la hora de tomar decisiones, pero en el apartado deportivo me da la sensación que se empiezan a hacer las cosas muy mal ya antes. Puedes prescindir de Andoni Zubizarreta por muchas razones, porque no funcionaba, pero debes tener pensado un arquitecto que de continuidad al modelo futbolístico del Barça. Lo que no puede ser es que te lo cargues, que pasen los meses y tengas a Ariedo Braida y Charly Rexach y luego apuestes por Robert Fernández, que no tenía experiencia y que lo ponen porque se coincide en una cena con el directivo Javier Bordas. No son decisiones serias y es Bartomeu quién las toma. Deportivamente, las cosas se hacen mal incluso antes del triplete. Y desde el punto de vista económico, el inicio es la salida de Neymar. El impacto que tiene esa marcha en los salarios y los fichajes es enorme. Hay varios jugadores que consiguen renovaciones suculentas que no se acuerdan con la realidad y que hacen que la masa salarial se convierta en monstruosa.
Para quién sea un neófito, ¿qué le ha pasado al Barça?
Estaba en manos de personas mediocres que no estaban preparadas para liderar un club como el Barça. Y han tenido la suerte y la desgracia de tener al mejor jugador de la historia, que les tapaba muchas cosas pero que a la vez también hacía que se tomaran decisiones en base a lo que él podría llegar a pensar. Se perpetuaron en el poder demasiado tiempo. Hay una parte de la masa social del club que es muy crítica con la prensa, pero ellos son los que votaron a Bartomeu en 2015 y tardaron cinco años en ponerle una moción de censura. Hizo falta más presión. Se tuvo que llegar al extremo de perder 2-8 y a que Messi mandara el burofax diciendo que se iba para que se viera el escenario claro, habiendo pasado ya antes muchas cosas. Ah, por cierto, esas cosas se explicaron en prensa. Todas. Estoy harta de que me digan que he estado diez años callada.
¿Por qué le salen con esto ahora, si usted lo fue contando todo?
Es una manera de desacreditar. Ahora muchos tienen en el gobierno a los suyos. Ahora molesta que se fiscalice.
Era agradable cuando solamente se fiscalizaba a una parte. Va por ahí, ¿no?
Exacto. Funciona así. Gobierne quién gobierne se tiene que fiscalizar igual al Barcelona, ya seas socio como periodista. Si te interesa el Barça tienes que tener capacidad crítica y querer que las cosas se hagan bien y mejoren. Pero los mismos dirigentes deberían querer a una masa social crítica y a una prensa fiscalizadora. Eso sería democrático, no lo contrario.
¿El Barcelona es un club 100% democrático?
Más que otros sí. El Barça, el problema o suerte que tiene, es que los socios todavía tienen voz, aunque imperfecta, porque la Asamblea es un órgano caduco sin participación plena. Me gustaría que los socios estuvieran más implicados. Dicho esto, hay decisiones que se escapan incluso de la junta directiva, y más ahora entrando en una espiral complicada con tanta petición de ayuda a Goldman Sachs. Necesitas dinero, tienes una deuda descomunal, tienes que hacer el Espai Barça y es evidente que tercera figuras están entrando. Estamos en un contexto futbolístico que no entiende de realidades originales como la del Barça, que se tiene que mover para ser competitivo manteniendo su naturaleza democrática. En este sentido sí, está intentando cumplir con la heroicidad de mantenerse democrático en medio de un escenario oscuro y donde todo se desdibuja.
¿Esa deuda de la que ahora hablaba forma parte de ese legado envenenado?
Sí, es el legado, pero no puede servir de escudo protector para todas las decisiones que se toman desde que hay un relevo en la presidencia. Es evidente que el legado que deja Bartomeu es malísimo y hace que la directiva entrante se encuentre un club con un estado pésimo. Construir desde cero es muy complicado, porque empiezas muy por debajo de lo que sería un club saneado. Eso multiplica la dificultad, te limita mucho. Pero la manera como afrontas eso y las decisiones que tomas para revertir la situación ya no es legado, es Laporta. Es complicado para el analista y el periodista encontrar el punto medio necesario para acertar en el diagnóstico y evaluar hasta donde llega la influencia de la mala gestión a la obra de gobierno actual. Es evidente que el legado lo envenena todo, se hace difícil juzgar hasta donde llega. Pero yo no compro el discurso de que todo lo que hacen se debe a la herencia. Este argumento te puede servir en el primer año, pero luego ya no. Ahora ya es Laporta quién gobierna el club.
Laporta ya lleva más de un año. ¿El Barça está mejor, igual o peor?
Creo que, siendo justos, el Barça está mejor, sobre todo deportivamente. El mandato de Laporta empieza de manera real cuando escoge a un entrenador que es como un arqueólogo, como Indiana Jones rescatando el modelo. Ahí le dio el golpe de timón que debía darle. Después está el tema de cómo ayudas a ese arqueólogo estando tan limitado económicamente. Los fichajes que puedes hacer son los que son. Tengo más dudas en la parte económica. De todas maneras, hay señales que indican que estamos mejor. Pero el Barça no ha salido todavía de la UCI, se tiene que trabajar mucho. El hecho de prescindir de la figura del CEO es un error. Sin la figura de un CEO y sin cargos relevantes en manos de las personas mejor preparadas, tengo dudas de hacia dónde va el club. Pero como conjunto, se había caído tanto que ahora sí, estamos un poco mejor.
¿Le parece bien que Laporta sea presidente ejecutivo?
No, pero no puedo decir que me sorprenda. Cuando le votaron, los socios ya sabían qué tipo de presidente escogían. Por lo menos es transparente. Él chocaba con Reverter porque no entendían de la misma manera el club y porque Laporta tenía un intervencionismo que chocaba con la figura del CEO. Si él realmente está tan presente en el día a día, al final a cara descubierta le ha dicho a todo el mundo que es el presidente ejecutivo. Transparente lo es. Ha tomado una decisión y la ha tomado. No ha puesto a nadie de cartón piedra como hizo Bartomeu con Óscar Grau.
¿En los errores de Bartomeu hay negligencia o mala fe?
Habiéndolo repasado todo todavía tengo debate interno. Creo que mala fe no hay, pero sí ineptitud, mediocridad y negligencia. Quiero pensar que él no tuvo mala fe. Puede que otras personas que estaban a su lado sí la tuvieran. Con Masferrer y Gómez Ponti detecté mala fe en algunos momentos.
¿Por qué dejó de confiar en su junta directiva y se dejó influir tanto por los asesores?
Creo que era un superviviente y un poco cobarde. En momentos determinados necesitaba personalidades fuertes que estuvieran dispuestas a comerse algún marrón. A veces me acordaba de la serie House of Cards, del asesor del protagonista. De alguna manera, haciendo paralelismos, Bartomeu necesitaba personas a su lado que hicieran el trabajo sucio y tomaran decisiones desagradables. Tonto no era, ya le iba bien tenerlos para complementarlo. Escondía muchas decisiones a la junta porque desconfiaba de ellos, porque le habían cuestionado algunas decisiones. Incluso hubo gente que se marchó.
¿Qué parte de culpa tienen los jugadores y los entrenadores?
Los entrenadores poca, porque la responsabilidad es de quién los escogía pese a no estar preparados. Y los jugadores, bastante. A ellos se les dejó tener esa cuota de poder y esa influencia. No había un presidente fuerte que les pusiera límites. Desde el momento en el que ganas unas elecciones porque los jugadores ganan el triplete, ¿cómo nace ese mandato? Es una buena metáfora de lo que viene luego. Los jugadores se aprovechan de Bartomeu y él se deja aprovechar porque piensa que las Champions llegarán y él será el presidente. Lo que pasa es que luego llegan los desastres europeos con los jugadores más ricos del mundo.
¿Que se fuera Messi es culpa de Laporta, de Bartomeu o del mismo Messi?
La culpa de que se fuera Messi es de Bartomeu. Por mucho que él vaya diciendo que consiguió retenerlo después del burofax, él es quién le empuja. Él también perdió Champions en el campo, pero si se hubieran tomado las decisiones correctas el equipo no hubiera degenerado tanto. Si él se hubiera sentido cómodo en el club, con un proyecto deportivo definido y con una relación sana con el presidente no se hubiera llegado a la situación que se llegó. Ahora bien, también es cierto que no se puede exculpar al 100% a Laporta, porque las decisiones que se toman cuando gana las elecciones acaban definiendo la salida de Messi. Pero siendo justo, el que lleva a Laporta a esa situación límite tiene nombre y apellidos: Josep Maria Bartomeu.


