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Rodri Spain World Cup 2022Getty Images

Maradona, Xavi, Cruyff y Valdano: Con ustedes, Rodri

Diego Maradona solía decir que un futbolista con buena cabeza podía echarse todo un país a la espalda. Xavi Hernández repite que la velocidad de la cabeza es más importante que la de las piernas. Johan Cruyff predicaba que el fútbol que parece más fácil es el más difícil. Y Jorge Valdano sostiene que el fútbol empieza en la cabeza. Esa sabiduría, esa teoría, se hace carne cada vez que Rodrigo Hernández toca una pelota. Ante Costa Rica, el que para quien esto escribe es el mediocentro más completo del mundo, jugó de central. Para algunos, una herejía. Para otros, una genialidad. Para todos, justicia poética

Si el campo habla, Rodri cumple una máxima: tratar bien al balón es tratar bien al espectador. Lideró la salida de balón, completó 139 pases de 141 intentos, ganó duelos, recuperó balones y sacó la escoba para barrer todo el campo. Con la precisión del mejor cirujano en cada pase y la discreción del cura de pueblo después de una confesión. Lo de Rodri fue una master-class de fútbol académico. Para él, otro día más en la oficina.

Su ritual, en bucle infinito: perfilarse, pensar, recibir, girar, pasar y acertar. Apoyado en una carrocería física extraordinaria y un motor diesel, Rodri es una especie en extinción. Nunca se adorna, es el socio de todos, no se equivoca ni a palos y siempre entrega la pelota en mejores condiciones que cuando la recibe. No tiene prensa ni redes que le adulen o amplifiquen su relato, pero es una computadora eficiente y un artículo de lujo para cualquier equipo.

En una industria plagada de prejuicios, Rodri lleva demasiado tiempo cargando con algunos demasiado caprichosos. Se le acusa de abusar del pase horizontal, de no romper líneas y también de ser un clon de Busquets. La realidad es que no es Busi 2.0. Hace años que es mucho más que eso. Es el mejor mediocentro de la Premier. Y con la venia, el secreto mejor guardado del equipo de Luis Enrique. Mediocentro, interior o central. El orden de los factores no altera el producto. No le entra por los ojos a algunos aficionados, ni al periodismo de asador, que sabe de fútbol lo mismo que una piedra; ni tampoco parece un jugador de culto para la comunidad "panenkita", porque no se llama "Rodrinho", ni "Rodrinson", ni "Rodrigovic". Ni falta que le hace. En un deporte donde todo cambia y cais todo es mentira, Rodri es una verdad absoluta. Su manera de interpretar el juego sublima las leyes de Maradona, Xavi, Cruyff y Valdano. Si el fútbol empieza en la cabeza, Rodri tiene un IKEA en la azotea.

Rubén Uría

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