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Atlético Madrid

Los que no somos de Koke

10:44 CEST 24/10/19
Koke Simeone

Los hay que no somos de Koke. O al menos, reconociendo su calidad, no somos entusiastas de su fútbol. Asumido y procesado: todos tenemos una pedrada y en casos como el de quien esto escribe, suena más honesta una confesión de parte que cualquier postureo barato. A fuerza de ser sincero, diré que, de un tiempo a esta parte, pareciera que Jorge Resurrección Merodio está lejos de su mejor versión. No se puede ocultar. Entre otras cosas, porque nadie mejor que Koke cree que sabe, debe y puede jugar mucho mejor. Todo eso es cierto. Como lo es que siempre que Koke está bien, el equipo carbura; que siempre que el equipo sufre, él la pide; y que siempre que a los compañeros les pesa la responsabilidad, él nunca se esconde. Koke no es un robot, es de carne y hueso. Y como al resto de mortales, aunque siempre se ha mostrado elegante y respetuoso con las críticas deportivas – que asume porque van en el sueldo-, le duelen las injusticias. Ante el Leverkusen se vivió una de gran magnitud. Hubo quien aprovechó la coyuntura de su mal momento para dedicarle una pitada. Mal asunto. 

Dicen que el que paga, manda, y que el público siempre tiene la razón, porque es soberano. Pues miren, no. El atlético que paga su entrada puede recriminarle a Koke que esté mejor o peor, pero su dinero no convalida la denigrante actitud de abuchear a un símbolo del mejor Atleti de la historia. Y no, no se trata de repartir carnés de buenos y malos atléticos, no. Se trata, simplemente, de que los que presumen de no pisar el escudo, no caigan en la tentación de pisotear gratis la reputación del tipo que plantó la bandera del club en el centro del Bernabéu, aquel año en el que el Cholo sacó al club de los años de plomo. Koke jugará mejor o peor, estará de dulce o para el arrastre, fallará pases o los acertará, tendrá gente que le guste más y gente que le guste menos, pero lo que no se merece es ni un solo reproche público de los que dicen ser aficionados del Atleti. Abuchear a un tipo como Koke es despreciar y desconocer la historia reciente del Atleti. Hacerlo con Simeone, directamente, es opositar a un abono de temporada en Concha Espina.

Sí, es un hecho. Koke no está fino. Quizá porque está saturado, quizá porque necesita descanso, quizá porque corre demasiado, quizá porque el equipo no le ayuda, quizá por falta de chispa o quién sabe, quizá por otras razones que a los periodistas, que vamos de oráculos por la vida, se nos escapan. Pero eso es una cosa y otra, completamente diferente, es que los acuden a apoyarle sean tan torpes de señalarle con el dedo, en público y en la que siempre será su casa. Y alguno se preguntará ¿por qué no se puede abuchear a un jugador cuando se ha pagado una entrada? Muy sencillo. Primero, porque más allá de gustos y momentos de forma, Koke siente el escudo como su segunda piel desde que no levantaba un palmo del suelo. Segundo, porque Koke pudo ganar más dinero en otro lado y siempre escogió triunfar en casa. Tercero, porque Koke, esté bien, mal o regular, se mata a correr, sin ahorrar gasolina, apurando siempre la reserva. Y cuarto, porque Koke, en un vestuario que rebosa novedad y juventud, representa mejor que nadie los valores del club.

Esos valores que heredó de Gabi y Torres. Esos que consisten en no abuchear a los que te han representado, en las buenas y en las malas, sin negociar el esfuerzo y con la cabeza bien alta. Muchos de los que no éramos fans de Koke, desde ahora, lo somos. Y cuanto más le pite una ruidosa minoría, más le aplaudirá la mayoría. Entre otras cosas, porque algunos siguen creyendo que ser del Atleti no es ser más que nadie, pero sí consiste en una manera de vivir y de comportarse. En las buenas, al Atleti se le quiere. Y en las malas, se le ama. Que no les confundan. 

Rubén Uría