La Liguilla parece una instancia exclusiva para un selecto grupo de equipos en la Liga MX: aquellos que tienen estrellas de renombre, entrenadores con experiencia y plantillas amplias, a prueba de cualquier contingencia. Pero hay un club que, bajo el anonimato al que lo condenan sus propias limitaciones, viene demostrando que se pueden recorrer otros caminos para llegar a la Fiesta Grande sin necesidad de un gran presupuesto.
Ese equipo es el Puebla. La Franja se ha ganado el respeto a base de buenas actuaciones, grandes resultados y consolidándose poco a poco como un habitual en la Liguilla. El éxito de los Camoteros ha hecho mucho ruido por la escasez de recursos con los que cuentan, superando incluso las presentaciones de dos grandes de la Liga MX como Cruz Azul y Chivas, quienes ni siquiera llegaron a los cuartos de final del campeonato.
La clave de semejante hazaña tiene nombre y apellido: Nicolás Larcamón. El timonel de Puebla ha destacado por su capacidad para trabajar con lo poco que tiene a disposición, repitiendo los resultados de la temporada pasada aun después de lo que sucedió en el mercado de pases, cuando se quedó sin Santiago Ormeño, quien en el Guardianes 2021 estuvo cerca del título de goleo (9) antes de irse a las filas de León.
El club le consiguió como recambio a Fernando Aristeguieta, quien llegó procedente de Mazatlán pero no ha tenido el rendimiento esperado. Sin embargo, la ausencia de un goleador como Ormeño no le ha impedido a Larcamón mantener la competitividad de Puebla. Tampoco la salida de Salvador Reyes, uno de los favoritos en la alineación del timonel argentino que luego de sus buenas presentaciones fue fichado por el América o Maximiliano Perg, líder de la defensa que se marchó a Querétaro.
Los Camoteros volvieron a responder como en el Guardianes 2021, logrando culminar el torneo regular en la séptima posición y dando la sorpresa contra Chivas en el Repechaje. La solidez defensiva y el equilibrio en todas sus líneas, le ha permitido a la Franja continuar su crecimiento como colectivo sin la necesidad de depender de una figura que resuelva los partidos para instalarse entre los ocho mejores del torneo.
Aunque Puebla es un equipo que tiene mucha tradición en el futbol mexicano, durante la última década se caracterizó por los problemas para mantenerse en la Liga MX. Sin embargo, la llegada de Larcamón al banquillo cambió la difícil situacion de la Franja, que levanta la mano para soñar con hacer algo grande y colarse entre los principales candidatos al título, como América, Tigres o Monterrey.
En sus primeros partidos, Larcamón aprovechó las bases que dejó Juan Reynoso y poco a poco le ha dado su toque especial. El equipo se ha construido desde el buen posicionamiento en el campo y la seguridad que ofrecen jugadores experimentados como Anthony Silva en la portería y la chispa de Christian Tabó, uruguayo que está siendo el referente ofensivo del equipo luego de varias temporadas discretas
La labor de Larcamón no ha pasado desapercibida, siendo una opción muy llamativa para cualquier equipo que quiera trascender pese a sus limitaciones. La capacidad que ha demostrado el timonel argentino para reinventarse puede llevarlo a otro nivel en la Liga MX, comandando proyectos más ambiciosos en los que pueda pelear por otros objetivos y plasmar de manera más efectiva su idea sobre el campo de juego.
Esta Liguilla es la mejor vitrina para el técnico de Puebla, el gran responsable de que en la Angeópolis se haya vuelto normal hablar de cuartos de final después de tanto tiempo. Luego de dar el batacazo contra Chivas, los Camoteros llegan nuevamente a la Fiesta Grande como la gran revelación de un torneo en el que no se ponen límites. El primer triunfo contra León ya se les dio.


