Pese a tener 115 años de historia, la hoja de palmarés del Bayer Leverkusen apenas tendría unas líneas, la de la Copa de la UEFA lograda en 1988 y la de la Copa Alemana fechada en 1993. Cierto es que hasta los años 70, el Leverkusen era un club curtido en divisiones inferiores y de poco peso en Alemania, pero más cruel es, saber que hoy podría ser uno de los más grandes del país y de Europa de no ser por su desgraciada mala suerte, pues ha sido un club unido a los segundos puestos, a perder finales y, además, a unir las fechas de todos sus descalabros.
Todas las noticias de la Champions LeagueNadie en el ‘Universo del Bayer Leverkusen’ olvidará jamás el año 2002. El club había logrado asentarse definitivamente entre los más grandes de Alemania años atrás, donde rozó títulos de Liga y de Copa. Ese año, con Klauss Topmoller en el banquillo dirigiendo un equipo con figuras como Lucio, Zé Roberto, Berbatov o Ballack, se plantó en las últimas semanas de curso con todos los frentes abiertos. Era líder de la Bundesliga, estaba en la Final de la Copa y había alcanzado sorprendentemente la Final de la Champions.
Y, de repente, entró el caos histórico del club. En Bundesliga, teniendo una renta de 5 puntos a falta de 3 jornadas, sufrió dos derrotas consecutivas que permitieron al Borussia Dortmund arrebatarle el título en el último suspiro. Una semana después, el Leverkusen podía rearmar su confianza en la Final de Copa ante el Schalke, al que empezó ganando, pero ante acabó sucumbiendo en la segunda mitad.
Al final de ese sinuoso trayecto, se divisaba la Final de la Champions ante el Real Madrid en Glasgow. Una cita histórica pues jamás había alcanzado una cita así, aquella que Zidane se encargó de hacer suya con una volea mística e irrepetible que destrozó al equipo alemán en un final de curso de leyenda.
Sí, aquél 15 de mayo, se consumó la leyenda del 'Neverkusen', una sombra tan alargada que, aun hoy, 17 años después, sigue sin poder quitarse de encima.


