La UEFA ha criticado este lunes la decisión de la FIFA de suspender la sanción de un año al delantero estadounidense Folarin Balogun y someterla a un periodo de prueba, tildándola de «cruzar la línea roja».
La FIFA autorizó al delantero a jugar los octavos contra Bélgica pese a la roja recibida ante Bosnia y Herzegovina.
Mientras el equipo estadounidense celebraba la noticia, la Federación Belga mostró su sorpresa y anunció que exploraría todas las vías legales, sobre todo tras revelarse una llamada entre Trump y el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, para presionar por la anulación de la sanción.
La UEFA afirmó que la decisión «socava la integridad del juego y la credibilidad de la competición», y subrayó que la suspensión automática de un partido tras una tarjeta roja «no es una opción discrecional, sino un principio arraigado en el reglamento que no admite excepciones».
La UEFA recordó que aplicar esta decisión «en plena competición, cuando otros jugadores han vivido lo mismo y cumplido sus sanciones», vulnera el principio de igualdad.
La UEFA advirtió de que la decisión «constituye un peligroso precedente que exige un trato equitativo en situaciones similares, lo que perjudica a la competición», y añadió que «el fútbol goza de confianza mundial porque se practica según normas unificadas en todas partes».
Y concluía que «el Mundial no es un evento aislado, sino que tiene consecuencias positivas o negativas para el deporte en su conjunto».
