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KEYLOR NAVAS CSKA MOSCU REAL MADRID CHAMPIONS LEAGUEGETTY IMAGES

Keylor Navas tiene razón

Un miércoles cualquiera de otoño, después de una visita del Real Madrid a Moscú para la fase de grupos de la Champions League. En muchos de los nueve años anteriores, habría sido seguro una resaca europea centrada en Cristiano Ronaldo: que si sólo marca ante rivales menores, que si es un poco egoísta con sus compañeros, que si debe mantener el nivel y ambición de la Champions también en La Liga, que si ‘Penaldo’ por aquí, que si es un abusón y luego ante grandes rivales desaparece… Porque creo que todos tenemos claro que el de Luzhniki fue el clásico partido que Cristiano desatascaba por las bravas en una de cada dos semanas. Y que si hubiera estado este martes, el Real volvía a Madrid con una goleada en la mochila. ¿Verdad?

El Real Madrid deja de marcar goles en la fase de grupos tres años después

Ahora se nos han acabado esas artificiosas resacas ya, pero es que las que monopolizan la actualidad del Real Madrid hoy en día se basan en la crisis de resultados blanca y la sequía goleadora. Concretamente, después de caer ante el CSKA este martes, los datos hablan de tres derrotas en los primeros diez partidos (algo que no se veía desde Guus Hiddink hace veinte años), y una marca de tres partidos seguidos sin marcar que hace más de una década que no se vivía tampoco en el club blanco. Visto así, muchos madridistas seguro que echan de menos este jueves un tonti-debate tras un gol de Cristiano. Sobre todo, porque el punto de partida siempre era una victoria merengue. Esos triunfos que, de manidos, resultaban insípidos, y que ahora se asumen de dificultad extra cuando no cuentas con ese jugador que marcaba más de un gol por partido. 

Y es cierto que el Real Madrid es ahora mucho más democrático sin Cristiano en sus filas. Ya no juegan diez futbolistas para uno solo, sino que los once colaboran equitativamente en la destrucción y construcción del juego. Una gozada cuando todos rinden al 110% a la vez, como pasó ante la Roma, sin ir más lejos. Pero a su vez, en líneas generales, es también un Madrid con menos estrella. Más terrenal. Porque si todo el resto de equipos del mundo rechazan jugar para uno de sus jugadores, no es porque no quieran, sino porque no tienen a uno tan infalible como Cristiano. Y el Madrid, que lo tenía, lo perdió. Dejó de ser un equipo único para ser uno más, en este sentido. No se ha necesitado más de un mes y medio para que quede nítido. Keylor tiene más razón que un santo: “Con un dedo no puedes tapar el sol”. Mucho menos, uno cargado con 450 goles.

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