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Jugar al ritmo de los rivales, el pecado que México sigue cometiendo aunque pasen los años

La Selección mexicana logró vencer a Costa Rica en la tanda de penaltis, clasificando a la gran final de la Liga de Naciones de Concacaf, donde se medirá a su similar de Estados Unidos el domingo 6 de junio.

Dentro de los 90 minutos, el resultado fue untrabado empate 0-0, que termina dejando muchas conclusiones para Tata Martino. Siempre es bueno ganar, pero esta ocasión el equipo no mostró una buena cara.

Tal y como lo hizo el pasado fin de semana, el timonel argentino volvió a probar un 3-4-3, un dibujo táctico totalmente distinto a lo que utilizó durante sus ya dos años como timonel del Tricolor, acostumbrando formar con 4-3-3, que su equipo domina a la perfección.

Durante los primeros 45 minutos, se generaron jugadas interesantes. Buenos intentos por parte de Diego Lainez y Uriel Antuna, interesantes disparos de Andrés Guardado y Héctor Herrera, además de aproximaciones del Chucky Lozano, probablemente el mejor hombre de la noche.

Pese al buen sentimiento generado en la primera mitad, las cosas dieron un giro de 180 gratos, y el técnico argentino cometió una grave equivocación: Tal vez sabiendo que no era un partido de máxima exigencia, apenas al minuto 58 retiró a Guardado, Martín y Lainez para darle ingreso a Romo, Pulido y el Chaka Rodríguez, futbolistas que no pudieron asentarse en el terreno de juego y terminaron trabando aún más el trámite de la contienda.

Como desde hace una buena cantidad de años, México juega al ritmo que propongan los rivales. Cuando se mide a las potencias se atreve a jugarles al tú por tú. Cuando debe medirse ante cuadros de Concacaf de un menor nivel y las cosas no salen bien, el ritmo de las contiendas se hace lento, hay muchas patadas y sobre todo, se entra en una desesperación que no beneficia a nadie.

El cuadro que utiliza camiseta negra podrá irse a la cama tranquilo por superar las semifinales, pero es una realidad que esta noche no se dejó una buena imagen. El público obligó a detener el juego por más de 3 minutos debido al grito al arquero rival, hubo distintos connatos de bronca a lo largo del segundo tiempo y sobre todo, no se logró imponer la superioridad. Hoy se ganó, pero se bailó al ritmo que los Ticos desearon.

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