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Rodrgygo Iñigo Martinez Real Madrid Athletic Club LaLiga 22122019Getty

Iñigo Martínez, primero el susto y ahora el dinero

Firma Lartaun de AzumendiGoal

Diez días después de haber provocado que el aperitivo se le atragantara a la mayoría de la afición rojiblanca, José Manuel Monje vuelve a la carga con novedades en el caso Iñigo Martínez-Barça. Si ya la primera vez dio en clavo con la información de que el defensa de Ondarroa y el club catalán se hacían algo más que ojitos, el periodista arranca el mes de agosto advirtiendo de que “en las próximas horas” el FC Barcelona hará una “oferta importante” por el central vizcaíno, en un momento en el que revela, asimismo, que no existe negociación alguna entre Ibaigane y Carmelo Sánchez, agente del futbolista.

Desconozco las intenciones de Xavi a la hora de terminar de confeccionar su plantilla y no seré yo quien afirme que la pieza de Martínez pueda resultar redundante en un plantel cuya nómina de centrales no es poca cosa, pero sí considero la ofensiva de Mateu Alemany acertada desde lo estratégico para llevarse la presa al cesto.

A estas alturas de verano es un secreto a voces que Iñigo Martínez querría haber sido presentado ya como nueva incorporación culé. Si por el de Ondarroa fuera se habría despedido de compañeros, empleados del club y afición del Athletic hace unas cuantas fechas. Mejor ayer que mañana.

Cabe recordar que siendo Valverde entrenador del Barça estuvo a punto de pasar de la Real al Barça y que solamente un intento por alargar la relevancia de Mascherano en la Ciudad Condal llevó al traste la operación. Era deseo del jugador vestir de azulgrana y solo después de la fallida operación se pudo fraguar su llegada a Bilbao.

Ahora, cuando está entrando en el último tramo de su carrera profesional, que se le abran las puertas del Camp Nou de par en par ha llevado al defensa de Ondarroa a no dudar sobre cuál es el próximo paso a dar. Y para allanar el espinoso camino que resulta transitar cualquier salida de Bilbao no deseada por el Athletic, Mateu Alemany escogió hace 10 días proyectar la sombra culé sobre San Mamés para irse por donde vino tan silente como llegó.

No hizo falta que transcurrieran siquiera horas, bastaron unos minutos de aturdimiento, para que una gran mayoría comenzara a digerir el disgusto a base de proponer hipotéticos precios que hicieran llevadero el traspaso de la figura del equipo. Con solo un año de contrato por delante, el mordisco azulgrana se antojaba muy difícil de evitar.

La afición había mordido el anzuelo y el Barça tenía claro que la interiorización de la pérdida del futbolista pasaba por no volver a acechar las oficinas de Ibaigane durante un tiempo. El suficiente para que macerara la futura operación en el imaginario rojiblanco.

Las exigencias de los socios y aficionados fueron convergiendo en una cantidad alrededor de los 50 millones en el caso de que el traspaso se tuviera que acabar realizando. Justo lo que necesitaba saber Alemany; que la operación se asumía entre la hinchada rojiblanca y que solo era cuestión de dinero.

Hoy, un Barcelona con Koundé presentado en el Camp Nou parece volver a hacer acto de presencia para activar la fase 2 de la estrategia. Entiendo que la oferta inminente a la que ha hecho referencia Monje se moverá en el entorno de los 20 kilos, cantidad que hará que en Bilbao se lleven las manos a la cabeza, tras haber imaginado recibir 50 de los 80 millones que marca la cláusula.

Pero en Ibaigane saben que el fútbol de 2022 se parece al Comunio como un huevo a una castaña y que recoger más de la mitad de lo que pagó el Athletic a la Real hace cuatro años y medio por un central en la treintena cuyo desempeño ha sido más que notable, no es un mal negocio para una entidad que lleva un lustro sin entrar en Europa. Máxime, cuando Iñigo Martínez se ve más fuera que dentro en su deseo de, ahora sí, recalar en un equipo cargado de un enorme presente.

A partir de aquí, y siempre que se llevara a cabo la transferencia, habría que ver cómo explicaría Jon Uriarte a sus socios la operación, pero no se me antoja que tenga por qué ser un trago tan complejo, visto lo efímero que resultó el disgusto el 22 de julio, cuando el primer aviso de Alemany sobrevoló fugazmente Bilbao. Eso sí, que nadie espere que Iñigo Martínez se suba al avión con destino a Cataluña antes de que el Athletic haga los deberes en Pamplona y, seguramente, en Valencia. El tranquilo verano del Athletic parece haber tocado a su fin.

Lartaun de Azumendi

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