Ganó el Manchester City su partido de la jornada inaugural frente al West Ham por un 0-2. Más allá de lo positivo del resultado, los Sky Blues dejaron una sensación de manifiesta superioridad ante uno de los mejores equipos de la pasada campaña (que consiguió ganar a todos los equipos del top 6). Victoria convincente en un estadio difícil. En la rueda de prensa post partido, Guardiola comentaba con sarcasmo que la semana anterior eran criticados por su derrota contundente frente al Liverpool en la Community Shield pero alabados por su buen hacer en el debut en la Premier. Es normal que haya cierto escepticismo en un contexto tan singular como el de esta temporada.
Sin lugar a dudas, el peculiar calendario de este curso por el impacto del Mundial de Catar en medio del periodo otoñal ha influenciado la preparación de los equipos para esta temporada. Pero en el caso de los Citizens, también su nuevo modelo de juego es un factor a tener en cuenta en la puesta a punto. El curso pasado, el Manchester City sacó adelante una liga realmente meritoria sin delanteros (Gabriel Jesús partió mayoritariamente desde la banda derecha) y en esta nueva campaña todo ha evolucionado para surtir a Erling Haaland.
La llegada del noruego supone una interrogante en como el equipo de Guardiola va a gestionar al ariete escandinavo en esa filosofía de posesión y dominio. De momento, en las dos pruebas oficiales frente a Liverpool y West Ham, ha quedado claro que la apuesta ha variado del 4-3-3 con falso nueve a un 4-2-3-1 con el ensalzamiento del ex del Borussia Dortmund y de Kevin De Bruyne. El jugador belga es el único vestigio que resiste de cualquier plantilla previa a la llegada de Guardiola en el verano de 2016. En ese mismo periodo estival llegaron Gundogan, y Stones.
Además de introducir paulatinamente a Foden en el primer equipo. Es decir, De Bruyne es el
único reducto que no ha modificado Guardiola desde su llegada a Manchester. La influencia del centrocampista rubio es absolutamente indiscutible en el engranaje mancuniano. Y así lo demuestra el nuevo planteamiento eximiéndole de algunas tareas defensivas (como también hizo en la ida de la eliminatoria de octavos frente al Real Madrid en 2020 donde fue decisivo). Haaland y él tienen que ser el factor desequilibrante en ataque. Ahora bien, con este nuevo sistema y estas nuevas prioridades de juego, ¿qué debilidades y fortalezas puede tener el City?
La parte positiva es la pléyade de jugadores capacitados para armar ese doble pivote y con perfiles distintos. Rodri ha demostrado ser un jugador capital en la medular. Pero además está la llegada y experiencia de Gundogan, la calidad y versatilidad de Bernardo Silva y la incorporación de Kalvin Phillips. Todo bien ideado dentro de ese nuevo apartado del esquema.
En la otra cara de la moneda, genera cierta incertidumbre la falta de desborde y desequilibrio por las bandas. Si bien Foden y Grealish son dos jugadores técnicamente extraordinarios, no andan sobrados de regate y velocidad para alcanzar la línea de fondo. Sorprende que con la llegada de Haaland se haya dejado marchar a Sterling (que estaba capacitado para jugar por ambas bandas) y Gabriel Jesús (habitual en la banda derecha). Tener un delantero con la capacidad rematadora del noruego solicita balones dentro del área. Y para ello la mejor manera de conseguirlo es ganar profundidad por los extremos. La renovación de Mahrez más la posible participación de Julián Álvarez no parecen suficiente para poder cubrir esta faceta del juego.
Queda mercado hasta final de mes y el plantel de Guardiola aún puede reforzarse. Se esfumó la opción de Cucurella que se marchó al Chelsea y el lateral izquierdo sigue siendo también una parcela debilitada a pesar de la notable habilidad de Cancelo a pie cambiado y de la possible llegada de Sergi Gómez desde el fútbol belga. Son leves pinceladas que pueden ensalzar a los Citizens de equipo extraordinario a prácticamente imbatible. El nuevo curso está en marcha y el actual campeón de Inglaterra ha arrancado con buen pie.
El calendario más próximo es halagüeño (Bournemouth, Newcastle, Crystal Palace, Nottingham Forest y Aston Villa) para garantizar un buen inicio. Luego vendrá un mes en el que los Sky Blues tendrán que medirse a Tottenham, Manchester United y Liverpool más lo que pueda acontecer en Liga de Campeones. Es un año peculiar. Pero dentro de la incertidumbre del singular calendario hay una gran certeza. Y es que el Manchester City volverá a ser candidato a todo.
Juan Yagüe


