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Gignac, entre la renovación con Tigres, el retiro y un último cambio de aires

Son 35 primaveras los de André-Pierre Gignac. Para cualquier futbolista, incluso los porteros, quienes suelen ser los más longevos en su posición, son muchos. El colgar los botines a esa edad siempre se vuelve un tema recurrente, casi una revisión anual.

Al margen su estatus de leyenda consagrada en la historia del futbol mexicano, prácticamente sin importar qué más haga, gane o pierda, la máxima figura de Tigres se encuentra a unos cuantos meses de terminar su contrato.

Y pese a su veteranía, el tipo sigue siendo un fenómeno en todo sentido: mediático, marketinero y, más aún, deportivo. Llevó a los suyos a coquetear con la gloria global en una final intercontinental, algo jamás visto en la Liga MX.

Pero no ha renovado. Por distintas cuestiones, su firma no está estampada. El 30 de junio del 2021 vence el conteo. Una fecha que nadie quiere que llegue. Dado el caso, se alargue.

La voluntad de ambas partes es esa, aunque últimamente surgieron varias piedras en el camino. Primero, la pandemia de coronavirus. Ninguno resiste impecablemente los estragos económicos, ni siquiera las entidades con mejores gestiones de capital.

Segundo, en medio de las conversaciones, se atravesó una posibilidad extra para intercionalizar la marca. Inicialmente, la vitrina era la Concachampions. Después, el sueño cristalizado del Mundial de Clubes. En ese torneo, otras latitudes conocieron su encanto. Ya habían escuchado de él. Verlo en vivo cambia la experiencia.

Brasil quedó cautivado con su exhibición ante el Palmeiras. Dedé, que se sabe carismático y le encanta ser querido, encandiló más a los torcedores del Corinthians con un solo tuit. Les creó falsas expectativas, al igual que a los hinchas de Boca años atrás. 

No entienden que al francés le gusta el show. Conoce el potencial que genera el extranjero europeo con ganas de probar el foclor latino y lo explota. No pasa de ahí. Además, no hay dinero en el Timao. Ni qué decir en estos momentos de COVID-19 para pagar uno de los salarios más altos de América

Hoy en día, el reglamento le permite negociar con cualquier interesado. No lo hará porque su deseo genuino es el de permanecer en la Sultana del Norte. Le agradaría hacer huesos viejos ahí y en Monterrey. Su familia se siente cómoda y mexicanizada. 

Eso sí, el cosquilleo de volver a casa nunca desaparece. Lo admitió tras perder con el Bayern Múnich. Quizás sí ocurra más adelante. Ahora, su cabeza piensa en el cuadro Felino y viceversa. Se necesitan el uno al otro. 

Ya más tranquilos, se sentarán a hablar. Unas diferencias numéricas no alterarán el sentimiento mutuo ni nublarán el raciocinio. Un Tigre no deja solo a otro Tigre. Y menos a uno como Gignac.  

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