La historia del Barça está plagada de anécdotas. Son tantas, que no caben en un libro de 300 páginas, sino que se necesita una trilogía para contarlas. El periodista Frederic Porta, muchos años dedicado a la información del fútbol y, concretamente, del Barcelona; y el historiador oficial del club, Manuel Tomás, se atrevieron a llevar a cabo dicha gesta con la redacción y publicación de tres libros en los que se recogen más de 2.400 anécdotas que sirven para entender la historia de la entidad azulgrana y en los que se rescatan nombres olvidados que son claves en la trayectoria del club. El periodista tarraconense atiende a Goalsiendo consciente de que la historia sigue siendo un tema prácticamente tabú para los clubes de fútbol.
¿Cómo reacciona el club a la publicación de estos libros históricos?
Con silencio administrativo. Siempre hay otras prioridades. Esto hace que acabes sospechando que, como a cualquier poder, al Barça no le interesa la divulgación de su historia. Tampoco al Madrid ni a la mayoría de clubes. Si conociéramos la historia en general y en particular seguramente evitaríamos repetirla. Y en el caso del Barça, que tiene una historia sensacional, aumentaría el orgullo y el sentido de pertenencia de sus seguidores. Pero no hay ninguna directiva, ni la de ahora ni la anterior ni las más antiguas, que apueste por esta didáctica de la historia.
¿Por qué sucede esto?
Porque creen que no da dinero. Como me dijo Jaume Roures una vez, la industria cree que los únicos contenidos que cuelan son los vinculados con el directo, con el partido. Así no hay manera de difundir el pasado ni de saber, también en fútbol, de dónde venimos y por qué estamos dónde estamos ahora.
Es decir, vende más el ahora que el pasado.
La industria del entretenimiento reclama más y más contenido y se apuesta por cualquier estupidez o banalidad antes que tratar como requiere la propia historia. Y mira que hay una sensacional generación de historiadores periodistas, tanto en Barcelona como en el resto del Estado, que se estropearán. En el caso del Barça, creo que tenemos que situar al club en su contexto político, económico y social. Esto cambia la historia tal y cómo se ha tratado antes, con victorias, derrotas y títulos. Intentamos observar todo lo que le rodea. Descubrir que la jornada de ocho horas derivada de la huelga de la Canadenca tiene una relación brutal con la eclosión del Barça de la Edad de Oro de los años 20 es una tarea fascinante. Pero es prácticamente voluntariado del periodista, investigador o historiador. Así no vamos a ningún sitio.
¿Le preocupa que en el 125 aniversario se sigan difundiendo mitos que no existieron y no se recojan los descubrimientos de los últimos 10-15 años?
Llego a la conclusión de que hay una tendencia en el ser humano de preferir las leyendas y los mitos a la realidad pura y dura. Siempre es más bonito, lírico, épico y estético. Para nombrar el ejemplo más paradigmático, por mucho que les digas a los culés que el club ya tenía comprados los terrenos del Camp Nou para hacer un nuevo estadio antes de la llegada de Kubala, ellos siguen encantados de pensar que el estadio se construyó por Kubala. De cara a los 125 años, hay que planteárselo seriamente, sobre todo porque será una celebración globalizada, a diferencia de las anteriores. Imaginar ahora el partido de Centenario, Barça-Brasil, con el boom de las transmisiones, sería muy bestia. Ahora, que venimos de unos años de bajón por culpa de la incapacidad de Bartomeu y por la marcha de Messi, el club necesita este tipo de ases en la manga para volver a proyectar la imagen perdida.
¿Por qué el Barça no ha puesto nunca a la altura de sus grandes personajes a nombres como Narcís Masferrer o Josep Elías Juncosa, que colaboraron intensamente en la divulgación de las actividades del club en sus primeros años y que son imprescindibles para contar la historia de la entidad?
Estas figuras son reivindicadas a título individual, pero no están valoradas de una forma académica, básicamente porque no existe la academia. Desde la muerte de Manuel Vázquez Montalbán echo de menos la teoría en el Barça, que me cuenten cosas ajustadas a estudio. Por ejemplo, ¿por qué en las revoluciones árabes de hace una década era común la imagen del guerrillero que anhelaba la libertad y los derechos democráticos vestido con una camiseta del Barça y un kalashnikov? Necesitaríamos gente que nos supiera explicar los porqués. Se tendría que estudiar.
Otro de los personajes que no tiene un gran homenaje como sí pueden tener Kubala, Cruyff, Messi, Alexia Putellas o algunos presidentes como Núñez o Miró-Sans es Josep Samitier. ¿No lo tiene porque se fue dos veces al Real Madrid?
No lo creo. Creo que es por ese olvido genérico de estas nuevas generaciones que creen que el fútbol empezó el día que fueron por primera vez al estadio. La historia del Barça está plagada de personajes fascinantes y desconocidos, desde Alexander Steel, Romà Forns, los Comamala, George Patullo, Florencio Caffaratti y tantos otros. Debería haber unas biografías maravillosas. Pienso también en Juan de Garchitorena, que acabó siendo actor en Hollywood, en José Padrón, el guerrillero del POUM, o en Emil Walter, que fue reclutado por los nazis después de jugar en el Barça. Toda esta historia en los Estados Unidos tendrían una película seguro. Aquí no se les conoce.
Por lo que se puede leer en la trilogía, el Barça es uno de los clubes más reivindicativos del mundo a nivel político y social. ¿Es así?
El Barça ha estado siempre vinculado a la idea de progreso social y de valores democráticos. Ha estado posicionado desde 1908, cuando Gamper asumió la presidencia, con estas reinvindicaciones, aunque desde Núñez siempre ha habido una voluntad de sacarle toda esa ideología intrínseca y pura del ADN Barça.
Puede que en los años del proceso independentista esa visión se recuperara.
Más o menos. Tengo mis dudas y vuelvo a apelar a la teoría, a la falta de estudio. Han conseguido que el ‘Més que un club’ se haya convertido en un lema destinado al marketing.
¿Cree que el Barça ya no es ‘Més que un club’?
El Barça será siempre ‘Més que un club’, pero este concepto está muy deteriorado, popularizado y comercializado. Se ha alejado de la idea original, que es la de un club con un catalanismo audaz y militante, sin complejos. Pero ahora esto no toca, como diría Jordi Pujol.
Se usa más para la polideportividad, para el femenino.
Sí, pero el Barça es polideportivo desde su fundación. Sólo faltaría que el Barça no apostara por el deporte femenino o inclusivo. A otros equipos no se les puede pedir, pero al Barça sí, sólo faltaría.
Alexia Putellas es la autora del epílogo. Se ha convertido en la mejor jugadora de la historia del Barça. ¿Es importante reivindicar que el Barça ha sacado de su cantera a los mejores y a las mejoras del mundo?
Puedes reivindicarlo, porque desde un principio el Barça escoge el fútbol asociativo escocés por delante del fútbol directo inglés. Y como a los catalanes nos pierde la estética, siempre queremos ganar haciéndolo bello, que es algo coherente. Como el Barça ha compensado muchas de las derrotas catalanas, quieres ganar adorándote y buscando reconocimiento. Para mí, la auténtica heroína es Imma Cabecerán, que fue la primera que acudió al presidente Agustí Montal y le dijo que quería montar un equipo femenino. Durante años no pudieron llevar ni la camiseta ni el nombre del equipo. Esas pioneras me merecen todo el reconocimiento. Sin ellas, que pasaron un auténtico via crucis de machismo, es imposible imaginar que algún día pudiera llegar Alexia. Aprovecharía el éxito de Alexia para reivindicar la figura de esas pioneras, de Cabecerán, Carme Nieto y tantas otras. Tenían una pasión maravillosa por el fútbol en tiempos imposibles. El primer partido que juega el Barça como tal es un escarnio público contra las mujeres. Socialmente, vamos a positivizarlo. En medio siglo hemos avanzado.


