"Tenemos a super Mik Arteta, él sabe exactamente lo que necesitamos, Kieran (Tierney) atrás, Gabi (Martinelli) en ataque, el Arsenal camino de la Champions League”. Ese es el mantra (y el cántico) de los aficionados del Arsenal. Y cada vez resuena con más fuerza y con más razón. Los Gunners son líderes de la Premier League tras tres jornadas disputadas.
Los contextos, los objetivos, las dinámicas y los grupos de trabajo pueden cambiar mucho en un año. Puede haber variaciones, mejoras, actualizaciones que nos acerquen al éxito o nos conduzcan al fracaso. Pero sobre todo decisiones. Y el Arsenal ha tomado unas cuantas importantes (y acertadas) en los últimos doce meses. En el Emirates se respira ilusión. Algo que no existía desde hacía mucho. Demasiado.
El pasado curso, el conjunto de Highbury&Islington perdió sus tres primeros partidos en la Premier. Cayó frente al Brentford en el partido inaugural del torneo un viernes noche, sucumbió frente al Chelsea en el primer partido como local 0-2 y salió goleado frente al Manchester City por un estruendoso 5-0. Tres partidos, tres derrotas, nueve goles en contra y cero a favor.
En aquel momento el Arsenal tomó la primera decisión acertada. Que fue seguir confiando en el entrenador español. Los Gunners empezaron a remontar el vuelo y a escalar posiciones. Hubo idas y venidas con partidos de mérito frente al Tottenham (en casa), el Manchester City en año nuevo (a pesar de caer en el ultimo minuto) o venciendo al Chelsea en Stamford Bridge. Pero la falta de regularidad en los resultados los dejó fuera de la Liga de Campeones.
Otra de las cosas que ha sabido hacer el equipo del Norte de Londres es cambiar el ciclo de manera paulatina. El infausto final de Aubameyang como Gunner (indisciplina, retirada de la capitanía y rescisión de contrato) fue un momento crítico para la credibilidad de Arteta y del club. Pero se ha visto reflejada la personalidad y valentía del entrenador. Ello, sumado a la marcha de Lacazette (de vuelta al Olympique Lyonnais) han permitido el espacio en el plantel para dar cabida a la nueva estrella. Gabriel Jesús.
Y este es el último tino de los Gunners en esta evolución. Su nueva apariencia e identidad. Un equipo joven (ningún componente de la plantilla supera los treinta años). Y en esa amalgama de juventud, hambre e ilusión hay un talento que se abre paso a espuertas. Martin Odegaard (nuevo capitán). Emile Smith-Rowe, Ben White, Gabriel Martinelli, William Saliba, Oleksandr Zinchenko, Bukayo Saka, Fabio Vieira, Eddie Nketiah…
Este curso, el arranque ha sido totalmente el opuesto. Victoria en el partido inaugural frente a otro rival vecino (Crystal Palace) en otro viernes de jornada inaugural de la Premier League. Triunfo también en el primer partido en casa frente al Leicester City (4-2) y goleada frente al Bournemouth (0-3). Por si fuera poco el calendario hasta octubre parece alentador (Fulham, Aston Villa, Manchester United, Everton y Brentford). No sería de extrañar que la buena inercia se prolongara.
Pero quizá el mayor temor del Arsenal sea ese. Ser el Arsenal. Un equipo que tras la marcha al Emirates también ha tenido generaciones de abundante talento (Wilshere, Rosicky, Ramsey, Ozil, Van Persie…) y nunca tuvo la opción real de volver a pelear por la Premier League tras abandonar Highbury allá por el 2006. Ni tan siquiera de estar en Liga de Campeones desde la temporada 2016-2017. Hay una sombra de frustración y un complejo de inferioridad respecto a otros proyectos de mastodontes como Liverpool, Manchester City y Chelsea, que sí han conseguido éxitos en el último lustro.
El proyecto empieza a dar retorno. La configuración de la plantilla ha sido acertada, especialmente en el último verano. Gabriel Jesús será una estrella sin llegar a ser Thierry Henry. Odegaard no será Bergkamp y Thomas Partey no será Patrick Vieira. Pero Arteta tampoco quiere ser Wenger. Quiere crear su propio Arsenal. Uno suyo y reconocible. Y lo está empezando a conseguir. Tiempos de bonanza se avecinan en el Emirates. Y es por el trabajo de súper Mik Arteta.
Juan Yagüe


