Apuntó la mirada al cielo y esbozó algunas palabras al aire. Saludó a sus compañeros con un fuerte abrazo. Y lo fue a buscar a él. Se puso en su lugar, probablemente. James Rodríguez lo distinguió a la distancia y lo fue a buscar. Robert Lewandowski, su compañero en el Bayern Munich, lucía liquidado. Su Selección, Polonia, acababa de quedar afuera del Mundial Rusia 2018 luego de una paliza por 3 a 0, en Kazán.
James, caballero y buen ganador, se le paró adelante, le dijo algo al oído y le dio un fuerte abrazo. Intercambiaron algunas palabras, con alguna sonrisa del cafetero pero ninguna del polaco.
El 10 colombiano entendió, en un momento de euforia, que tocaba rendirle tributo a su compañero, a quien volverá a ver en sólo unos días cuando comience la pretemporada del club alemán.
