Francia logró este domingo su segunda estrella de campeona del mundo. Que también fue la segunda estrella para Didier Deschamps: capitán en 1998 y seleccionador en 2018. El técnico ha estado en el ojo del huracán durante años, pero finalmente se ha reivindicado en el cargo de la mejor manera posible: levantando el trofeo de la Copa del Mundo.
Deschamps, el hombre que tocó el cielo con la Copa de entrenador y jugador
Tan discutida estaba siendo su trayectoria que, de hecho, no eran pocas las veces que su cargo parecía pender de un hilo. Siendo, por ejemplo, Zinedine Zidane uno de esos candidatos aclamados por popularidad para ocupar el banquillo francés. Es un ídolo nacional y poco más le queda por demostrar en los banquillos tras conquistar tres Champions League con el Real Madrid. Es más, una vez quedó libre tras dejar el club blanco, no han sido pocos los rumores que le ligaban directamente con su selección, aunque el propio Zidane lo haya negado cien veces.
PIERRE VERDY/AFPSin embargo, después de este título en Rusia, parece lógico pensar que, contratos aparte, Deschamps se ha garantizado su presencia en el banquillo francés durante tiempo. Goza de la credibilidad del campeón. El relevo, sea Zidane o cualquier otro entrenador, tendrá que esperar.
