David Alaba tenía este año una papeleta realmente complicada. Todos saben que en el Real Madrid la exigencia es máxima, pero cuando vienes a sustituir al que ha sido el capitán del equipo los últimos seis años, emblema del club y uno de los mejores jugadores de la historia en dicho club, decir que se te va a mirar con lupa es quedarse corto. Más aun cuando su salario no es precisamente bajo.
Si bien es cierto que el jugador austriaco venía del Bayern de Múnich, uno de los pocos conjuntos que en cuanto a exigencia y poder puede mirarle a la cara al Real Madrid, todos los que conocen el vestuario blanco saben que el Bernabéu es otra cosa.
Prácticamente han pasado tres meses desde que Alaba debutase con el Real Madrid en Vitoria y sólo se pueden decir cosas buenas de su juego. Además de estar mostrándose como un central realmente fiable, al juego del equipo le viene como anillo al dedo un futbolista como él.
Para un club de la entidad del Real Madrid, que un central sea capaz de mover el balón con la calidad y la inteligencia que tiene Alaba no puede pagarse con dinero. Además de sacar la pelota con criterio, sus balones en largo son un arma nueva para este Real Madrid que puede generar una jugada peligrosa desde muy atrás.
Sin ir más lejos, hay un dato que deja claro el potencial ofensivo del austriaco pese a ser defensa. Alaba es el primer jugador del Real Madrid que logra tres o más asistencias en sus once primeros partidos en LaLiga desde Lucas Vázquez en 2015 (tres también) y el primer defensa que lo consigue en el equipo de Chamartín en la competición liguera en el siglo XXI.
Ahora mismo será difícil encontrar a alguien que le parezca mal el movimiento de haber dejado marchar a Sergio Ramos y traer a David Alaba en su lugar. Individualmente, el austriaco le está dando mucho al Real Madrid. En su debe está el hecho de que la defensa en general y de manera colectiva funcione mejor para que el equipo tenga más opciones de lograr éxitos esta temporada.


