Por Jorge C. Picón - Una vez finalizado el partido contra la Real Sociedad, los jugadores salieron a saludar a la Grada de Animación, que esperó muchos minutos tras el pitido final para darle al vestuario su última muestra de apoyo antes de la 'final' contra el PSG. El vestuario al completo, alentados por el cuerpo técnico y algunos capitanes, volvieron al césped para escuchar cánticos. "Somos los reyes de Europa" fue el más escuchado, acudiendo a esa tradición de Champions para solventar una remontada que hace unos días se veía mucho más difícil que ahora.
El equipo está hoy en el mejor momento desde la derrota en el Parque de los Príncipes del 15 de febrero. Desde entonces se han ganado los tres partidos que se han disputado (Alavés, Rayo y Real Sociedad). Fue el último encuentro, la goleada al equipo de Imanol Alguacil, el definitivo punto de inflexión para confiar más que nunca en conseguirlo. "Si jugamos así, estaremos en cuartos", comentaba un miembro de ese vestuario a Goal.
El plan de Ancelotti será el mismo que ante los vascos. El italiano sabe que lo de esperar atrás y salir a la contra, como intentó en el Parque de los Príncipes, no dará resultado. Por ello, apostará por un bloque alto para intentar ahogar al PSG, que llega a Madrid obligado a aguantar el resultado y con la presión de que la inversión de más de 1.000 millones de euros realizada en los últimos años tiene el único objetivo de levantar el máximo trofeo continental. Carletto, que tratará que su equipo sea vertical, tiene todavía alguna duda en el once. Espera a Kroos, que se probará en Valdebebas tanto hoy como mañana y que está dispuesto a forzar. En caso de no llegar, en su lugar entraría Camavinga, que fue de los mejores contra la Real. La otra incógnita está en el extremo diestro: apostar por la energía y trabajo de Rodrygo o la facilidad para ver puerta de Asensio.
Los primeros minutos serán claves. El empuje del estadio con el pitido inicial y la extramotivación de los futbolistas puede ser un arma para igualar pronto la contienda y, con el 1-1 en la eliminatoria, empezar prácticamente de nuevo. Sin embargo, esto puede ser un arma de doble filo que el PSG seguro intentará aprovechar. En caso de que los visitantes consigan ponerse por delante, el plan continuaría igual, ya que un gol devolvería al Madrid en el partido. El partido dura 90 minutos, y no hay que perder la calma en ningún momento si se quiere consumar la remontada.
Tres días y dos entrenamientos faltan para terminar de apuntalar los detalles. La situación es propicia y la afición prepara un recibimiento a la altura como las que se hicieron habituales durante las tres Champions seguidas. Toda una conjura para conseguir el pase a los cuartos de final.




