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Lucas Pratto River Plate Olimpo Superliga Argentina 03022018Daniel Jayo/Getty Images

Con Quintero y Pratto, River puede volver a ser River

Faltaban 25 minutos para el final del partido y River le ganaba 1-0 a Olimpo, pero muy pocos méritos había construido como para tener esa ventaja. La excelsa pegada de Ignacio Scocco era la única diferencia en el Monumental entre un equipo que pretende pelear la Copa Libertadores y otro que a duras penas se mantiene en la Primera División. Entonces, Marcelo Gallardo mandó a la cancha a Juan Fernando Quintero y Lucas Pratto. Y el Millonario pasó de ser un equipo preocupado a un conjunto que puede asustar a cualquiera.

Fue Scocco el que se robó toda la atención, por su doblete y, principalmente, por el gol inolvidable que estableció el 2-0 definitivo del encuentro y le permitió al Millonario recuperar la sonrisa en una Superliga donde los triunfos le venían escaseando. Sin embargo, la mejor noticia para el Millonario no tuvo tanto que ver con el resultado, sino más bien con el rendimiento que mostró cuando tuvo a sus dos refuerzos dentro de la cancha.

Durante un tiempo y medio, el equipo del Muñeco mostró los mismos problemas que había exhibido la semana pasada en Parque de los Patricios frente a Huracán. Y que nada tenían que ver con el mal estado del campo de juego. Es cierto, el césped del Monumental no estaba en las mejores condiciones a pesar del trabajo a destajo realizado por los cancheros del club durante toda la semana (en especial en los alrededores del área que da a la tribuna Centenario), pero los problemas del local eran de funcionamiento: en la primera parte, River no habría logrado lastimar a su rival ni aunque hubiese jugado en una cancha con el pasto del green del Hoyo 18 de Augusta.

Con un Ignacio Fernández convertido en un fantasma de lo que fue hace no tanto tiempo, un Rafael Santos Borré que no termina de acoplarse y una falta absoluta de sorpresa por las bandas a partir de un esquema que lo llevaba a meterse en un embudo, el Millonario sustentaba su ofensiva únicamente en el desequilibrio de un Gonzalo Martínez que volvió a ser de lo más interesante de la cancha y la capacidad goleadora de un Scocco que logra inventarse situaciones hasta cuando la pelota no le llega.

Todo cambió, sin embargo, cuando ingresaron Quintero y Pratto. Apenas ingresó por Nacho Fernández, el colombiano se hizo el dueño del equipo en la ofensiva: parado como un enlace clásico, el zurdo pidió la pelota de entrada, buscó ser el eje de cada uno de los ataques y dejó varias pinceladas de su talento con pases picantes. El Oso, por su parte, también dejó buenas sensaciones: es tan cierto que su actuación quedó marcada por las tres situaciones de gol muy claras que desperdició como que en menos de media hora de juego generó más chances que Borré en un partido y medio. En una pared, además, empezó a mostrar que la sociedad con Scocco puede dar muchas alegrías.

"Pratto y Quintero son jugadores que van a aportar. Están un poco faltos de competencia, pero mostraron un aperitivo de lo que pueden darnos como opciones", aseguró Gallardo luego del partido. En otras palabras: todavía no vieron nada, lo mejor está por venir.

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