La dura derrota frente a Independiente en el clásico de Avellaneda y los insultos de los hinchas antes del final del partido le pusieron fin al ciclo del entrenador que más tiempo llevaba en un mismo club en toda la Primera División del fútbol argentino: el 30 de septiembre Fernando Gago renunció a su cargo como DT de Racing y si bien el club había comenzado a buscar a su reemplazo, decidió sostener como interino a Sebastián Grazzini junto a Ezequiel Videla.
Sin embargo, el ciclo del Mágico finalizó unos días después de la derrota por penales ante Rosario Central por los cuartos de final de la Copa de la Liga Profesional, a los que clasificó con un buen sprint final pero nuevamente falló en un partido clave.
El 6 de diciembre, Victor Blanco y Rubén Capria le comunicaron al interino que no seguiría en la Primera y le ofrecieron regresar a la Reserva, pero Grazzini rechazó la propuesta y dejará el club. Así, presidente y mánager volvieron a ponerse en la búsqueda de un entrenador para 2024.
Y cuando la búsqueda debía comenzar a intensificarse, llegó una noticia sorpresiva: el lunes 11, el Mago presentó su renuncia apenas un par de semanas después de haber firmado la renovación de su contrato, debido a un problema familiar que le impide estar abocado a sus tareas en el club.
De esta manera, la dirigencia no sólo tuvo que buscar un DT, sino también una cabeza del proyecto deportivo que les sirva como paraguas de las críticas de los hinchas.
Gustavo Costas, el elegido
Un nombre que aparece cada vez que Racing busca DT, pero que nunca había sido una alternativa real. Hasta ahora. Ante las múltiples negativas que encontró la dirigencia en su búsqueda y sin un nombre que aúne consensos generales, la opción de Costas fue ganando terreno con el paso del tiempo y luego de ponerse de acuerdo en los términos económicos, solo restaba que se haga oficial con la firma del contrato para transformarse en el nuevo entrenador. El viernes 15 de diciembre, selló su vínculo hasta fin de 2024.
Aunque tenía ofertas de Chile y otros países de Sudamérica, el hombre que fue mascota del Equipo de José y símbolo del campeón de la Supercopa 1988 sólo piensa en tener su revancha en la Academia, donde ya dirigió entre 1999 y 2000 (en dupla con Humberto Maschio) y en 2007, en ambas ocasiones sin conseguir buenos resultados.
A pesar de ser un hombre muy querido por los hinchas, su llegada parece ser más una cuestión de descarte que la búsqueda de un proyecto deportivo: el DT viene de un muy mal paso por la Selección de Bolivia y sin resultados destacables en sus recientes estadías en Palestino de Chile, Guaraní de Paraguay y Al-Fahya de Arabia Saudita.


