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Boca River Fecha 5 Copa de la Liga Profesional 2021AFP

Boca le ganó la pulseada a River, pero no el partido

Miguel Ángel Russo no se destaca por ser la persona más expresiva frente a los medios, pero como pocas veces antes jugó al misterio. Quizás porque ya tenía pensado patear el tablero a pesar de la increíble goleada ante Vélez. Quizás porque la lesión de Edwin Cardona, a pocos días del partido, lo obligó a pensar en soluciones poco ortodaxas. Por el motivo que sea, el DT, vapuleado en los últimos meses por algunas decisiones, demostró que todavía tiene varios trucos bajo la manga.

Estaba claro que la salida del volante colombiano no podía ser suplida por un solo hombre, sino por un funcionamiento colectivo que le permita al equipo no resentirse por no contar con el jugador más influyente en la faceta ofensiva del equipo. Por eso, lejos de cambiar una pieza por otra, decidió romper la formación con la que trabaja desde que llegó hace más de un año, para pasar a una línea de tres en el fondo y copar la mitad de la cancha. Y sorprendió a todos, pero especialmente a Marcelo Gallardo.

Al Xeneize le costó. Los primeros minutos, los volantes veían pasar la pelota: perdía demasiado rápido el balón y no la recuperaba en la zona de congestión más grande, en donde River más fuerte se hace. Sin embargo, a medida que fueron pasando los minutos, los futbolistas se fueron acomodando. Campuzano encontró la posición y, junto a Medina, anularon a Palavecino y a Carrascal. Con salidas veloces por los costados a través de Fabra, Campuzano y Villa, no solo canceló a su rival, sino que además empezó a generar mucho peligro en el área visitante.

No se habrá lucido, pero Boca fue un equipo inteligente, que supo dónde debía jugar el partido y cómo hacer daño. Pero no lo pudo concretar: demasiadas oportunidades desperdiciadas y poca inteligencia sobre el final -otra vez terminó con 10, esta vez por un infantil codazo de Zambrano- hiceron que River pueda encontrar el empate y hasta casi ganarlo sin haber tenido mayores situaciones en el arco de Andrada.

Russo le ganó la pulseada a Gallardo: la superioridad en el centro le funcionó mejor y tuvo mayores oportunidades. Pero los goles que no se hacen en un arco, se sufren en el otro y, por eso, no le ganó el partido.

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