Convicción en lo que se tiene, en lo que sé es capaz y en lo que se decide. La principal clave de este Atlético Nacional que derrotó sin sobresaltos a un Junior tímido, que extrañó las ausencias de Borja y González principalmente.
Restrepo tuvo convicción en una titular que sorprendió por no contar con John Duque, Dorlan Pabón y Andrés Andrade para enfrentar a un peso pesado, pero el jugársela con Palacios y más que todo con Mantilla, le entregó su recompensa. Guzmán, de esa apuesta inicial, fue el que quedó debiendo.
Nacional creyó en su juego y en sus formas. Creyó en el liderazgo de Mejía, la conducción de Barrera y la referencia de Duque que se mostró mucho más colectivo. Creyó en que podía ganar y ganó, no permitió que el rival lo complicará y logró ser consistente en su presentación durante el segundo tiempo.
Dorlan le puso la cereza al postre en una noche llena de emotividad en el Atanasio Girardot, que se comienza a ilusionar con lo que puede hacer este grupo, sumando a sus refuerzos y aprovechando la experiencia de sus miembros más veteranos.
El Verdolaga consiguió una victoria importante para sumar convicción propia e intentar ganarse la exterior, que venía resentida tras el flojo debut en el Valle del Cauca. Le ganó a un rival directo por el título como preámbulo para el gran clásico que le espera el sábado, dónde deberá apelar a los mismos buenos argumentos si quiere tener buenas posibilidades de un buen resultado



