+18 | Publicidad | Aplican Términos y Condiciones | Juega con responsabilidad | Principios editoriales

Atlético Nacional cosechó lo que sembró: un nuevo fracaso

Se cosecha lo que se siembra, es una ley. No hay manera de sembrar zanahoria y cultivar lechuga, mucho menos de sembrar maleza y esperar recoger girasoles. Atlético Nacional hizo las cosas mal durante el semestre y el resultado no pudo ser otro que el sendero hacia el fracaso rotundo, quedando eliminado de los Cuadrangulares siendo vigente campeón y con amplias posibilidades de clasificar en casa, ante su gente y con todo a favor.

Sembró incertidumbre y cosechó desconfianza. Fue en contra de sus valores y principios por salvaguardar una institucionalidad patética sustentada en un ego frágil, de papel, resquebrajando la moral de todos: jugadores, empleados y aficionados. Sembró improvisación para tomar decisiones y cosechó malos resultados: desde Gio Moreno, pasando por Herrera y el interinato de Sarmiento, la falta de refuerzos, los cambios dirigenciales, las renovaciones anticipadas y la falta de tacto para hacer cada una de las cosas y en ciertos casos, hasta para comunicarlas.

Con cada paso, Atlético Nacional como institución terminó revelando a la luz pública su fondo y caos interno, ese del que tanto les disgusta que se "filtre". Pasos dados con una venda en los ojos, impulsados por los murmullos en el oído de los que mandan provenientes de los y las que poco o nada les importa el balón y mucho menos la hinchada, porque solo andan pensando en el negocio por todos sus frentes. No importan cuántos goles se anotan a favor, sino cuántos millones van a entrar. No importa si el hincha sufre o disfruta, sino cómo hacer para que las cuentas personales sumen más ceros. Claro, buena parte de esos ceros los termina poniendo el hincha que sagradamente compra su abono o boleta, su camiseta y hace todo lo que sea necesario para que los jugadores se sientan respaldados.

Jugadores, que dicho sea de paso, terminaron entregando la clasificación. Si bien tanto el cuerpo técnico de Herrera -Sarmiento incluido- como el de Autuori tiene su parte en la responsabilidad, lo de este domingo en el Atanasio Girardot fue otra cachetada del plantel a los más fieles que les llenaron el estadio, que venían de llenar medio estadio en Pereira y una tribuna completa en Manizales, que agotaron las boletería en Bogotá y se cansaron de recibirlos como ídolos en todas y cada una de las plazas donde estuvieron.

Faltó mucha mano dura desde el banquillo durante todo el semestre, Paulo Autuori incluido, para que el colectivo funcionara, porque las individualidades flaquearon o fueron intermitentes o se dejaron sacar por los entornos y terminaron regalando un partido que tenían en el bolsillo desde el minuto 3, con 40 mil personas a favor y al que solo había que darle trámite para un final positivo. El acompañamiento que sobró en la tribuna, le faltó al equipo en vergüenza propia.

Y ahora la pregunta es: ¿Qué va a querer sembrar Atlético Nacional para el 2023? Serán por lo menos tres meses para el arado del terreno, para trabajar con el nuevo cuerpo técnico en la depuración y confección de plantilla, hacer evaluaciones de rendimiento objetivos, alejados de apasionamientos vacíos y tomar las decisiones correctas. Ojalá con la maleza erradicada, sin plagas, un nuevo abono que nutra para producir y riegos de agua limpia, no turbia.

Anuncios
0