Así descarriló la carrera de Gareth Bale en el Real Madrid

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No fue convocado ante el Villarreal ni Real Sociedad. Su situación parece irreconducible, abocado a un traspaso y con el público hastiado del ‘11’

ANÁLISIS

Gareth Bale, fuera de la convocatoria del Real Madrid por motivos técnicos. Sin mediar lesión, ni descanso, ni rotación alguna, el galés no cuenta ya en el equipo blanco. No estuvo en el partido de este domingo ante el Villarreal en el Santiago Bernabéu, ni tampoco ante la Real Sociedad una jornada después. Es prescindible. Una situación otrora impensable cuando conformaba la respetada BBC, cuando aterrizaba en Concha Espina con la vitola de ser uno de los fichajes más caros de la historia del fútbol y el heredero de Gento, cuando Rafa Benítez iba a visitarle en persona para exhibir su estatus adquirido de líder merengue, o cuando el propio Zidane reconocía que era ‘titularísimo’. Esos tiempos han quedado atrás ya. Muy atrás. La carrera de Gareth Bale ha descarrilado definitivamente en el club blanco. Su ausencia en la convocatoria de estas dos últimas jornadas no es sino la escenificación definitiva de la ruptura del ‘11’ para con el proyecto del Real Madrid. 

Una carrera que siempre apuntó muy alto. Quizás por encima de sus posibilidades reales. No obstante, cuando llegó desde Londres en 2013 en el club blanco esperaban de él que fuera el sucesor de Cristiano Ronaldo, e incluso un candidato futuro al Balón de Oro. El mismo Bale también reclamó para sí los focos en varios momentos en estas últimas seis temporadas. A nivel interno, pero incluso a nivel externo. Como por ejemplo, tras la final de la Champions League en Kiev, cuando marcó un doblete y ‘avisó’ de que se marcharía si no tenía minutos. 

El quid es que el rendimiento de Gareth Bale se fue distanciando cada vez más de las expectativas formuladas. Año tras año, sus actuaciones e influencia fueron decreciendo, lastradas por innumerables lesiones. En su primera temporada desmontó a Bartra en la final de Copa y marcó un gol en la final de Lisboa que dio la Décima… siendo un año de adaptación. Lo que puso la miel en los labios del madridismo. Sin embargo, en lugar de ser el preludio de lo que estaba por venir, terminó siendo el cenit de su etapa de blanco. Y de aquéllo han pasado ya cinco años.

En total, le contemplan 102 goles y 64 asistencias en 231 partidos de blanco. Notables estadísticas para unas sensaciones siempre agridulces. Con el poso de que siempre pudo dar más por el Real Madrid. Dentro del campo, por sus cualidades innatas. Y fuera del mismo, por su nula capacidad de liderazgo y su ánimo de integración. Fernando Hierro –que fue asistente de Ancelotti- lo definió a la perfección en entrevista con Goal: “Gareth Bale llegará hasta donde quiera llegar, con la ambición que quiera tener”. Y hoy por hoy, está en la grada.

La temporada actual es el mejor reflejo de cómo ha derivado el papel de Gareth Bale en el Real Madrid hasta el punto de que su permanencia en el club sea totalmente inimaginable. Apenas ha sumado 14 goles y 6 asistencias cuando debía ser el líder en el ataque blanco tras la marcha de Cristiano. Y sus resbalones fuera del campo han sido todavía más sonados que su ‘desaparición’ dentro del verde. Como por ejemplo, su desplante al no celebrar el gol ante el Levante, su salida del Santiago Bernabéu antes de que terminase el partido ante la Real Sociedad (con 0-1 en el marcador), las declaraciones de su agente reclamando que la afición madridista debería besar los pies de Bale o que el 'señor Zidane' no debe opinar que está entre los 3-4 mejores del mundo, o la última ‘espantada’ en Vallecas para acelerar sus vacaciones después de que Zidane tuviera que pedir perdón públicamente por la imagen dada en el campo. La situación, a día de hoy, parece ya irreconducible. El galés no cuenta ya en el equipo blanco. El público no lo soporta ya más. El expreso de Gales ha llegado ya a la última parada.

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