Gareth Bale: de heredero de Cristiano a ídolo de papel charol

Comentarios()
Getty Images
El galés, en el ojo del huracán, está abocado a un traspaso. El Santiago Bernabéu ya no le ‘soporta’, y encadena pitada tras pitada

OPINIÓN

Gareth Bale está en la rampa de salida del Real Madrid. Por primera vez desde que llegó en 2013, parece haber unanimidad en cuanto al futuro rol del galés en el proyecto deportivo blanco: no hay espacio para él. Si en algún momento se pudo creer que era -o que sería- el líder del Real Madrid, el buque insignia, el ‘11’ nunca ha cumplido con ese requerimiento. Y el crédito se le ha agotado ya ante los ojos del madridismo. 

Por un lado, Zidane ha pasado de considerarle ‘titularísimo’ junto al resto de la BBC a darle un papel secundario, sin ni siquiera mostrarse contundente públicamente sobre su continuidad la próxima campaña (como sí ha hecho con otros jugadores de teórico menor estatus). Por otro lado, parte de la afición en el Santiago Bernabéu ha dejado claro ya que no lo quiere consigo en el Real Madrid. Y es que ante el Eibar y ante el Athletic fue silbado por el respetable incluso antes de que pudiese fallar ninguna jugada. Quieren que su mensaje se oiga nítido de cara al próximo mercado de fichajes. Así las cosas, la situación parece ya irreconciliable, con el galés abocado a un traspaso. Algunas de sus últimas actuaciones siguen a flor de piel en la retina del socio madridista.

Como por ejemplo, su desplante al no celebrar el gol ante el Levante, su salida del Santiago Bernabéu antes de que terminase el partido ante la Real Sociedad, las declaraciones de su agente reclamando que la afición madridista debería besar los pies de Bale, o su reivindicación en Kiev tras la final de la Champions pidiendo más minutos para quedarse. Pero en el fondo subyace la sensación de que el galés ni es el líder que necesita el Real Madrid, ni lo será nunca. Ni está, ni se le espera. Son muchas las oportunidades que ha tenido, mucha la paciencia invertida, muchas las peticiones de un trato privilegiado… y no tantos frutos recogidos.

Sí, sí y sí. Son 102 goles más 64 asistencias en 229 partidos blanco. Ha marcado goles clave para títulos como la Décima en Lisboa, la Decimotercera en Kiev o la final de Copa del Rey en Mestalla desmontando a Marc Bartra. Y tiene unas grandes aptitudes futbolísticas. Indiscutiblemente sí, sí y sí. Nadie se lo podrá negar nunca a Gareth Bale. 

Pero de la misma manera, nunca nadie podrá defender que haya cumplido con las expectativas que había sobre él, y las que él mismo ha pedido para sí. Nunca será Cristiano Ronaldo. Nunca fue el líder del Real Madrid, y es impensable con su lenguaje corporal y sin ni siquiera esforzarse por dominar el idioma. Nunca tuvo una regularidad necesaria en un equipo cuyo objetivo es ganar todos y cada uno de los partidos que disputa, con un bagaje de más de veinte lesiones de consideración. Nunca ha colmado los cien millones de euros que le convirtieron en el fichaje más caro del momento. 

Con lo que, en tiempos donde debe entrar aire fresco por la ventana, es precisamente necesario abrirle la puerta de salida a un icono de papel charol como Bale. Por eso entiendo los pitos del Bernabéu. Ya no hay tiempo para más prórrogas con el galés. Que quede bien claro. Los pitos hoy están justificados. Ya llegarán los homenajes cuando deje el ‘11’ blanco libre para otra estrella que venga a suplirle.

Cerrar